NOCHES DE HISTORIAS CRIMINALES

Historias Criminales en la Sexta, noches de pródomos

NOCHES DE PRÓDOMOS, APLICACIONES E HISTORIAS CRIMINALES

Hoy os voy a hablar de la magia del embarazo en su recta final, cuando muy lejos de esa imagen sublime que todos tenemos en mente de Afrodita (Diosa de la belleza, el amor, el deseo y la fertilidad, madre Gea todopoderosa y portadora de vida)… Mi estampa recuerda más a una aceituna atravesada por un palillo.

 

Con el centro de gravedad totalmente desubicado y tirada en la cama, cual vaca que muge y se queja. A la que el granjero mira desde la distancia, dudoso de si la deja parir en paz o termina con su sufrimiento de un tiro.

 

EMBARAZO TORPE

 

Así me siento a estas alturas de la preñez

Entre sueñecito y sueñecito, salto mortal de la cama al baño, vomitera inmediata, mareillo, ya pasó, ah, no, desmayo inminente y sueñecito de nuevo. (Experiencias todas ellas todas antiestéticas y desagradables, que os resumo en un gif)

 

primeros meses gestación náuseas

 

Dejando aparcadas por un momento las dificultades técnicas para poder moverme (ya no con soltura, me conformo con levantarme de la cama sin tener que hacer la croqueta hasta el borde). Ser capaz de respirar con normalidad… O hacer cualquier cosa que no sea estar ‘espanzurrada’ en la cama atrapada entre almohadones… 

 

Me voy a centrar en las molestias que producen las contracciones, patadas y demás movimientos ‘rarunos’ que percibo en mis entrañas.

 

Durante el día es más llevadero (aunque el saltimbanqui que llevo dentro no para de moverse). Pero cuando llega la noche (ay, amiga, las noches….), cada movimiento me despierta, ya sea porque me remata de cabeza la vejiga y me desorino toíta, o porque me castiga el hígado con su gancho de izquierda.

 

La verdad, a estas alturas todo me parece doloroso, el encajamiento en la pelvis, las contracciones (que -se supone- que ahora no son dolorosas. Es más, se rumorea que para muchas gestantes son imperceptibles). Los abdominales todo el día como con agujetas, los ligamentos que tiran, la espalada que duele, la ciática que me da unos calambrazos, que me dobla las piernas… Ay, hasta las uñas parecen doler.

 

Sí, ya no hay vuelta atrás, ésta va a ser una entrada ‘quejicosa’.

 

El caso es que duermo poco y mal. A ratos, cuando me deja el pasajero, cabeceo hora y media (dos horas -a lo sumo- del tirón). Y así estoy todo el día, cansada, patosa… O quizá torpe fui siempre y todo se me caía. Pero no me daba cuenta, porque me podía agachar sin problema. Que también puede ser. No le vamos a echar la culpa de todo a la preñez.

 

¿Y cómo mato el tiempo?

Os preguntaréis.

Pues con la reproducción automática de Youtube. ¿Y qué elige una embarazada responsable como yo? ¿Mozart, Beethoven.. puede que documentales?

Sí, alguno cae, pero lo que me aburre de verdad hasta la narcolepsia es… atención redoble…

 

‘Historias Criminales’ (o Crímenes Imperfectos)

 

Supongo que quienes lo hayáis visto, lo entenderéis. No sé si será el tono monótono, las sandeces que dicen (nunca supe discernir si la gente que participa en estos ‘docurreportajes’ son así de “locuaces”, o es cosa del doblaje, que no se toman en serio).

 

Yo soy muy de tener una peli fetiche, la peli de cabecera que me pongo noche sí noche también para dormir. Evidentemente, la voy cambiando pasados unos meses. Para no habituarme y que pierda su efecto sedante.

 

Ahora, como os digo, veo (bueno ver es mucho decir, porque estoy enredando con el teléfono, dejo de fondo)… Historias Criminales

(En su versión “Ricos y Famosos”, ya lo peta)

 

El móvil

Mientras me bajo aplicaciones chorra. Como el pulsómetro de cámara (esa tontuna de app en la que pones el dedo y mide los latidos).

 

Los juegos

Efectos de fotografía para poder verme la cara de torta en el fondo del mar. Eso sí, con una escafandra, que gano mucho cuanto menos carota muestre, o juegos. Uno con el que llevo ya un tiempo y me gusta mucho es “Spirit Stones”. Una combinación de cartas coleccionables para combate y puzzle de lucha, no sé, a mí me gusta. (No al nivel de “Magic The Gathering”… Pero mola).

 

Ojo ‘cuidao’, que también he probado juegos populares como el Farm Heroes. Éste va de juntar frutas, soles y goterones. Pero también hay pollitos y hasta un mapache malvado. (Aunque claro, luego sueño con cebollinos llorones y fresitas dicharacheras). También volví a jugar al Candy Crush, pero a ciertos niveles, lejos de entretener, desespera.

farm hero sueño

 

Aquí, pasándomelo fresita en sueños

 

Y así “disfruto” las noches. Probando aplicaciones y jugando mientras cronometro las contracciones. A veces ni eso, porque los dichosos jueguecitos acaparan toda mi atención. Sobretodo al principio, cuando más que un dolor es una molestia -tipo retortijón-.

 

Entre aplicación y aplicación, me leo algún blog, me meto en algún foro (no sé muy bien cómo termino siempre en sitios como en femenino, compartiendo dudas y desvelos con otras preñonas preocuponas).

Total, que termino investigando el ‘coñacismo’ del día -más a fondo-. Gracias infinitas al que inventó los móviles con internet, de verdad. Aquí me tienes para lo que.. Gracias.

 

desinstalar apps

Se me va de las manos

Mi falta de seriedad a la hora de cronometrar me encabrona hasta el punto de que en plena enajenación ‘preñil’, elimino todos los juegos (por si resulta que tanta distracción es la responsable de que mis dinámicas de parto no prosperen).

las hormonas me vuelven loca

 

Sí, amigos, estoy así de loca

 

Más de una noche (y de dos) las pasé canutas de verdad. Desde que empieza la historia hasta bien pasadas 4 o 5 horas, que empieza a mitigar…

Me quedaba dormida (de agotamiento) hasta que el ‘doloraco’ me despertaba una y otra vez, y otra, y otra…

 

Así me pasé la víspera de Reyes, en total unas 12 horas de dolor intermitente, que no remitía del todo. Si no salgo corriendo a urgencias, es porque no alcanzo la preceptiva hora de pasarlas putas de manera regular, cada 5 minutos o menos. Pero vamos, la noche te la dan. Son dolores tipo cólico, a mí por lo menos era como si me clavaran cuchillos en los riñones, o me dieran con un bate (no lo he experimentado -aún-, pero me lo puedo imaginar).

 

Cuando me ocurren estas cosas, respiro como nos enseñaron en la prepa.

  1. Camino, cronometro, y sigo caminado cual paquidermo malherido por el pasillo.
  2. En silencio (parece que eso me alivia un poco entre contracción y contracción).
  3. Me agarro a la cuna (que ya tengo preparada y dispuesta en la habitación desde septiembre).
  4. Me agacho cual primitiva bien sujeta a los barrotes (que, claro, luego hay que incorporarse). Y ahí doblada resoplo.
  5. Más paseos, salgo a la terraza me aferro a la barandilla y gimo un poco cuando me vienen los dolorosos amagos de parto (a esas horas da igual, no hay ni un gato en la calle).
  6. Miro la luna, me jodo de frío y vuelvo para dentro.

 

 

Helena crazy

Como os decía (que me lío), hago descubrimientos maravillosos desde mi teléfono.

 

Y lo hago en cualquier lado, no solo en la cama. También gusto de hacerlo en la sala de espera (mientras aguardo “entusiasmada” mi consulta de revisión), o que me hagan otra “maravillosa” prueba…

 

O en los trayectos, que esa es otra

Imagino que la mayoría de vosotras no os veis obligadas a coger el transporte público (durante la preñez, se entiende).

 

Ésto lo supongo yo, porque doy por hecho que habéis sido capaces de sacaros el carné. No como yo. Que ni tengo carné, ni moto, ni bici (un préstamo veraniego ‘sine die’ a mi primo, que el trasto no fue capaz de superar).

 

Durante estos trayectos, en los que no siempre he logrado mi objetivo/ventaja como ‘preñona’,oh, sí, deseando estamos todas de no poder movernos, marearnos y vomitar, solo para que seas capaz de apartar la mochila y/o pies del asiento que ocupa… conseguir asiento.

 

Ya desde el primer trimestre, aunque la tripa no se notaba (no en exceso, porque al ser tan flacucha, se nota hasta si no vas al baño). Sí se percibía el cambio de coloración en mi tez, pasando del sonrosado primaveral, al verdoso chungo yo me aparto. Y me cedían el asiento. Eso sí, tras implorar (con lágrimas en los ojos y con un ya verdoso, tirando a grisáceo), so pena de ‘vomitajo’ explosivo.

 

Pues uno de estos descubrimientos, no ha sido gracias a internet, sino fruto de la observación. Y no es otro que, atención redoble:

 

“Tu ventaja de ‘preñona’ es variable”

 

Y os preguntaréis, ¿por qué?. Me alegro de que me hagas esa pregunta. Porque según he constatado, dependiendo del día de la semana, la hora, la fauna que habite el bus y -‘ojito, cuidao’- la indumentaria que lleves en ese momento, tienes más o menos preferencencia.

 

Porque -para según qué individuos- la ‘pegatinita’ de marras que reserva un asiento a embarazadas (manda huevos, que haga falta). Se respeta o no.

 

Sigo descubriendo cosas

 

Gracias a mi ardua labor de investigación, he descubierto un arquetipo que había pasado desapercibido -al menos para mí-, hasta que me creció la barriga.

 

Son personas, más concretamente mujeres, con edad comprendida entre los 45 y 75 años, que se conocen al dedillo el camino que ahora transitas. Que han sido mamás, vaya.

Féminas valerosas, que no dudan en soltar un “eh, chaval, levanta esos pies del asiento, maleducado”. O lo consiguen con una simple mirada (a veces, requiere de un toquecito, si el sujeto ‘acaparasientos’, lleva los cascos, o se hace el orejas). Pero lo consiguen. Oh, sí, vaya si lo consiguen.

 

Un aplauso por esas desinteresadas mujeres, capaces de hacer que se ponga en pie un auditorio entero. Gracias por poner orden en el autobús… Y en la vida.

 

Vaya charla os estoy metiendo… Aunque la intente amenizar con gif…

 

No os quiero aburrir más, una última cosilla…

 

Cualquier día de estos, me voy a urgencias a hacer un poco el ridi como primeriza. Creo que es una experiencia que hay que vivir -como mínimo- una vez por embarazo.

 

Eso sí, un día que me pille depilada, peripuesta y perfumada (porque yo quiero un parto como los de las pelis). Bajar con mis andares sexys y la bolsa al hombro a pillar un taxi. Y es que siempre soñé con sacar un pañuelo por la ventanilla, mientras un pobre taxista se salta semáforos (agobiado por si alumbro ahí mismo y le jodo la tapicería).

Llamadme rara, pero es que me gustaría tener una anécdota guay.

 

Tampoco me puedo morir sin decir a un taxista “siga a ese coche”. Mira, igual lo hago todo en el mismo trayecto, a ver si con suerte acabo la carrera en un hospital.

 

Creo ya me quejé bastante así que la barriga creciente y yo, devolvemos la conexión.

CARA DE PAN EMBARAZO
El embarazo
La Marujer

MI CARA DE TORTA

Su significado más allá de toda lógica a modo de prueba diagnóstica rigurosa, utilizada por millones de ‘sexadores de bebés’. En ese preciso momento entendí que una podía escuchar ya cualquier cosa durante esta maravillosa y nueva etapa llamada preñez.

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ya no quiero parir miedo al parto
El embarazo
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YA NO QUIERO PARIR

Llegué a ese momento en el que tengo sentimientos encontrados respecto al parto, por un lado ya estoy aburrida del embarazo y por otro me asusta la idea de ser madre (concepto que, al igual que mi barriga, va tomando forma y haciéndose más real). El dolor de espalda, caderas y pelvis junto (…)

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Vanessa
Vanessa

El transporte público es delicado. En mi caso para evitar problemas los reservados nunca los utilizo. Así que suelo ahorrarme casi siempre problemas de tener que levantarme. Perooo cuando sucede que está todo lleno y nadie se mueve… depende del medio es delicado. Por ejemplo en el metro siempre entro en duda. Porque es un usuario “duro” y que incluso… Leer más »

Virginia
Virginia

Tu prudencia por bandera. Y sí, se nota la diferencia del bus al metro, bastante. Reconozco que voy con miedo, cuando ofrezco mi asiento a “un usuario duro”, más de una vez, levanto el culo mirando al infinito y me retiro lentamente. Sin ofrecérselo a nadie en concreto. Eso sí, los adolescentes, que parece que han nacido cansados, no dudan… Leer más »

Stiby
Stiby

Jajaja, tía, te has quedado a gusto con esta entrada, desde luego xD Me han hecho mucha gracia los gifs, no recordaba que pusieses tantos en otras entradas, y bueno el de hacer la croqueta en la cama he de confesar que yo no necesito un embarazo para eso. De todos modos no lo pintas nada bien sobre todo al… Leer más »

Virginia
Virginia

No los ponía (los gif), vamos, ponía menos, porque pesaban mucho (y la mayoría, enlazados desde alguna palabra o frase). Pero gracias a los sabios consejos de Wedwingpedia, he descubierto el maravilloso mundo de los gif incrustados, y cuando reviso alguna entrada, aprovecho y le meto unos cuantos (tampoco sabía que podían tener derechos, así que, dos pájaros de un… Leer más »