Mi vida bloguera

¿Cómo se mantiene un Blog?
Con trabajo constante

Retomando la sección tutoriales que sí ayudan, y a pesar de no ser un tutorial -propiamente dicho- te voy a hablar de mi vida como ‘bloguerucha de medio pelo’. Te iré contando a modo de resúmen cómo he llegado hasta aquí, quién es Virginia Silence y de dónde sale.

 

Lo que no te cuentan sobre mantener un blog actualizado

Buenos, pues hoy se cumplen 4 años desde que entré en el maravilloso mundo de la preñez.

 

Durante estos cuatro años, mi vida ha dado un giro

Separación, mudanza, cambio de trabajo, y otras movidas personales que no vienen al caso.

 

Los cambios más llamativos en lo que a mi vida online se refiere han sido:

 

A ver, cogía con una amiga el horóscopo y lo interpretábamos a nuestra manera. Me divertía, sí. Me lo pasaba bien (sí, me lo pasaba teta). Pero eran una forma -un tanto ridícula- de insultar gratuitamente, a los pobres incautos que entraban en busca de respuestas existenciales para su vida.

 

  • Cambiar la temática de mi sitio “soy tan moderna que ni existo”

Dejando de lado cuentos y relatos, para empezar mi bitácora sobre el embarazo. Y es que, cuando una recibe semejante notición, todo gira en torno a esa barriga. Tu panza adquiere su propio centro ‘hormogravitacional’ y no tienes otro tema de conversación.

 

  • Crear otro blog dedicado “una preñona preocupona”

Que terminó mutando en “una mami preocupona” cuando nació mi peque. Del experimento aún se conservan algunas entradas del blog, que te he tenido a bien clasificar como embarazo con humor y maternidad con humor. Y os preguntaréis (con razón):

¿Tan graciosa es la gestación y la maternidad?

Pues no. Pero me pilló aprendiendo sobre keyboard… Y me dije, pues mete humor, y así matas dos pájaros de un tiro. Empiezas a posicionar por cachondeo, y avisas a incautas preñonas antes de entrar y que se asusten (por lo mismo que el horóscopo).

 

  • Desconexión total en RRSS

No me daba la vida, niño y trabajo ocupaban todo mi tiempo. No sé cómo se pueden organizar otras madres, pero mi hijo era como un koala, todo del día ‘amorrao al pilón’. Y una cosa os confieso: una noche se me cayó el móvil a medio centímetro de su cabeza y me dije, hasta aquí.

 

  • En un arrebato de ingenio, se me ocurrió mezclar el batiburrillo de publicaciones en un mismo dominio

Era un follón y de redirecciones no había oído hablar.

Intenté conservar sólo las entradas con mejores comentarios.

 

  • Quedé como una pirada en los comentarios

En serio, no sé qué toqué o qué hice. Pero se perdieron la mitad y los que quedaron estaban a mi nombre. (Todos, pero todos, todos. En plan yo me comento, yo me respondo… Muy triste).

 

  • Por aquel entonces apareció mi primer troll
    1. Me acusaba -de muy malas maneras- de haber copiado un texto a una amiga suya.
    2. Aunque constaba anteriormente en varias plataformas firmado por mí.
    3. Incluso en la revista del insti, por un premio (no merecido también os lo digo, porque era una mierda).
    4. Total, que entre los comentarios en modo ‘polipersonalidad’ que yo misma respondía y el cansino, que era mi único fan…

 

  • Desactivé los comentarios

Pasó el tiempo y ni tan mal, oye. Sin spam, sin tener que mediar entre ofendidos… Mientras… Cambiaba de tema, de servidor, dominio… Ajena al hecho de que seguía en línea, no jugaba en “modo prueba”.

 

  • Los comentarios se perdieron en el ciberespacio

No sé si fue al cambiar tantas veces de theme, al empezar a usar Elementor…

Que esa es otra. Para los que no lo sepáis, si queréis incluir los comentarios nativos en una entrada hecha con “Elementor ancho completo” y no usando la “plantilla por defecto”.  No se puede si no eres PRO, y activas en “individual” “post comments”.

activar comentarios con elementor

 

  • Poco después descubrí los agregadores de enlaces

Y me fui animando, volví a las RRSS, pero desde unos perfiles nuevos, adaptados al blog.

 

  • Me registre en bloguers.net y logré encajar en la comunidad

Al empezar subiendo entradas sobre mi gestación y posterior maternidad, fui entrando -casi sin darme cuenta- en el Nicho Crianza (término que para mí, hasta aquel momento, estaba asociado al vino). Total, que me hizo replantear el user para los nuevos perfiles sociales.

 

  • Conocí gente estupenda, dispuesta a echar un cable a una calamidad como yo

Aunque se explica perfectamente desde la plataforma, aquí te dejo un resumen sobre:

Cómo funciona el ranking de bloguers.net

Y mi primer (y largo) tutorial sobre:

Cómo funciona Bloguers.Net

 

  • Volví a Twitter y me encontré con mogollón de gente chachi de Bloguers.net

@rubenalonsoes 

@HedwigKudo 

@TutorialWP_ 

@perbea123 

@Stiby2

@LaBloggerNovata 

@streamyng

La lista sería inmensa, gente maravillosa dispuesta a echar un cable. O que te enseñan mogollón de cosas chulas desde sus artículos.

 

Y con infinita paciencia me explicaron las cosas.

Sí, como lo del pantallazo de antes, con el que ahora me chuleo.

 

Una comunidad de madres y padres blogueros, conocida por su insignia con numerito. Pero no solo es un ránking, aunque tampoco es un agregador de enlaces (tipo Bloguers.net).

Encuentras -a través de su revista- muchos artículos interesantísimos sobre embarazo, lactancia, infertilidad… Incluso aprendes sobre monetizar tu blog con anuncios, post patrocinados, o a través de madresfera Ads. También tratan temas como fiscalidad, salud…

¿Sabías que si una marca te paga por mencionarla, lo tienes que declarar* como influencer?

En serio, ser influencer es una profesión sujeta a impuestos.

Montan eventos ‘superchulos’, donde los asistentes (blogueros como tú y yo) pueden poner (por fin) cara, voz, abrazar o mirar mal (eso ya sobre gustos). A los que están al otro lado de cada blog. Asistir a charlas informativas, aprender todo lo que se pueda de cada ponencia, de cada invitado. Pero sobretodo, un evento para pasarlo bien, para tener nuestro día de blogueras y blogueros (además de mamás y papás).

*También depende de lo que cobres, claro. No vas a declarar que te han enviado un champú anticaspa, para que lo probaras a cambio de un artículo, evidentemente.

O sí, a lo mejor les das penica y te queda una paga.

Dediqué una entrada al concurso y al:

Ranking de madresfera, por si le quieres echar un ojo.

 

  • Terminé aburrida de hablar de maternidad

Una vez tratados los temas básicos… Y después de interactuar con otras mamis blogueras, me di cuenta de una cosa:

Todas hablamos de lo mismo, como autómatas descerebradas que siguen el calendario editorial del bebé.

  • Salvé las entradas más populares

De las que se salvaron de la criba inicial, las que más me gustaban, evidentemente.

  • Empecé a escribir tonterías

Muté en #Tetarroba… Así es como recuperé las ganas de retomar el blog.

 

VUELVEN LAS GANAS

Primer problema

 

Cambio de Nicho

Ya estaba empezando a afianzar el nicho crianza, a monetizar con algunos post patrocinados…

Pero me aburría soberanamente, y por las propinillas que sacaba. No merecía la pena.

Tanto mis redes sociales como mi blog, son una válvula de escape. Un lugar donde poder decir lo que me da la gana.

Bastante condicionado tengo el discurso en la vida real.

Yo a Internet he venido a divertirme.

 

Segundo problema

 

Empezar de cero

Ya lo había hecho antes, primero con la música, luego con las tontunas y después con la maternidad.

Por eso, formar comunidad en un mundo paralelo, donde mi humor lo entiendo yo y un señor de Murcia, sí el de las pirámides. Sé lo jodidamente complicado que es, sobretodo siendo chica (os parecerá una tontería, pero para trabajos sobre estadística creen contratar a un hombre. Y con cierto humor ocurre igual).

Intentar abrirme un hueco con los tutoriales absurdos y noticias falsas, infiltrando cada tontería en la categoría que podía.

 

La novedad

Ahora hablo de mi blog, no de mi vida.

Mientras lo adecento un poco, voy aprendiendo cosillas, que comparto con vosotros.

Más que para enseñar… Para que me corrijas y seguir mejorando.

¿Me ayudas a crecer aportando tus vivencias blogueras?

¿Te identifica?

guest
11 Comentarios
Comentarios en línea
ver todos los comentarios