MI CARA DE TORTA

Indicios de parto

MI CARA DE PARTO

Hoy: Se te ha puesto cara de torta

 

Tras explicarte en anteriores entradas las diferencias entre barriga picuda y barriga redonda, su significado más allá de toda lógica a modo de “prueba diagnóstica rigurosa” utilizada por miles, qué digo miles, millones de ‘sexadores de bebés’.

 

Primeras fotos, primeras impresiones

 

Y después de tratar a fondo el tema “ecografías en 3D Y 4D“, y cómo todo le mundo le saca parecidos a esa especie de amasijo en plastilina naranja, al que le faltan pedazos de cara y cuerpo, mucho cuerpo le faltaba a Pablete (en las mías su cabecita era algo parecido a las máscaras de drama y comedia).

 

Pues bien, después de enseñar a tu retoño de esa guisa escuchas:

“Tiene la naricilla como la tuya”, “La boquita del padre”

(Los más audaces, eso sí, porque una cosa es segura, la madre siempre es la madre, al menos en los casos de concepción natural, y claro, así es más difícil errar semejanzas).

 

Señales que envía tu cuerpo

 

 

Porque en el mismo instante en el que un conocido que, como tantos otros desde que estoy embarazada sienten el irrefrenable impulso de opinar y aconsejar (con la confianza, eso sí, del que sabe de mi vida algo más que el nombre), me dijo que me estaba poniendo ‘gordísima’, que si me ve ni me conoce (qué ataque más gratuito, ya que seguía en mi primer trimestre, sí, sí, ese en el que todo te da asco, te huele mal, te sabe raro y no paras de vomitar, en mi caso, a parte de una incipiente barriguita, estaba muy lejos de las gorduras que se me achacaban).

 

En ese preciso momento entendí que una podía escuchar ya cualquier cosa durante esta maravillosa y nueva etapa llamada preñez.

 

Mi barriga ahora tiene el perímetro de una plaza de toros…

 

Evidentemente, no puedo pretender pasar desapercibida. Ni es mi intención.

Pero tampoco veo necesario que cualquier persona, en el autobús, por la calle, la sala de espera, en la cola del Día, incluso la gitana del romero... me hable.

 

Ya os comenté hasta qué punto, personas de toda índole, se ven obligadas irremisiblemente a intentar tocarme la panza.

Como si su mano fuera una prolongación del más preciso de los ecógrafos, tecnología punta de ultimísima generación, “su mente”.

Y me clavan esa mirada de concentración que atraviesa tejidos, permitiendo estudiar a fondo lo que acontece dentro de mi barriga, una mirada que asusta para, posteriormente, ofrecerme un minucioso DOC*:

CARA DE PAN EMBARAZO

*Diagnóstico Obstétrico Callejero

(Algo que llevo sufriendo desde que uso barriga)

 

Manos y pies

 

Hinchazón

En los tobillos, pies y manos que, incluso imposibilitan algo tan simple como sacar un anillo. Es una de las más frecuentes. Se debe a la retención de líquidos durante el tercer trimestre y desaparece un día después del alumbramiento.

 

Hormigueo

En brazos, manos, piernas y pies. El hormigueo o adormecimiento de las piernas, suele estar relacionado con la presión que sufre la parte baja de nuestro abdomen unido al hábito de cruzar las piernas.

Cuando se trata de los brazos y manos, unido a debilidad, hablamos de túnel carpiano (STC)

  1. El Síndrome del Túnel Carpiano es producido por la compresión del nervio mediano en el túnel del carpo (situado en las muñecas).
  2. Los cambios hormonales provocan un aumento del volumen vascular en la embarazada, hecho que, sumado a otros factores (por ejemplo, la compresión de la vena cava inferior), aumenta las posibilidades de desarrollar un STC.

 

Picor

En las plantas de los pies y las palmas de las manos.

La colestasis del embarazo, como se conoce a este trastorno, provoca picor intenso tanto en las manos como en los pies. No es muy frecuente pero afecta sobretodo a última hora de la tarde/noche.

¿Cara de parto? tú lo que me has visto es la cara de tonta
¿Cara de parto? tú lo que me has visto es la cara de tonta

Cambios en tu rostro que anuncian el alumbramiento

 

Nariz

 

Hipersensibilidad olfativa

Tenemos dos claros culpables para este desagradable síntoma del embarazo la gonadotropina coriónica y la progesterona.

Estas dos hormonas, son las responsables de que durante las primeras etapas de gestación, tu sentido arácnido nasal se vea incrementado, haciendo que rechaces aromas que, antes, te gustaban.

 

Mocos para parar un tren

Sí, oh, querídisima preñona mía, tendrás mocos por encima de tus posibilidades. A esta incomodidad, propia del primer trimestre de gestación, han tenido a bien llamarla Rinitis del Embarazo.

No embiste gravedad, pero sí supone un incordio, es como estar con alergia o catarro. Todo el día (y toda la noche) con el pañuelo en la mano, la nariz irritada y tos, para expulsar el exceso de mucosidad.

 

Hemorragias nasales

Por causas incomprensibles, nuestra coagulación se altera durante el embarazo, lo que puede desencadenar pequeñas hemorragias (sin que conlleve ningún riesgo).

Estas hemorragias se ven favorecidas, por un ambiente seco o demasiado húmedo (como en el caso anterior de la rinitis).

 

Ronquidos

Después de todo lo que te he contado… Lo raro es que una respirara en condiciones normales.

  • Pero a la congestión, posibles hemorragias y el hecho irrefutable, de que se te hincha la napia…
  • Tenemos que sumarle el peso de la barriga, la presión en el diafragma y la postura para dormir….

Y es aquí donde quería llegar, la cara de parturienta

Hoy te hablaré de mi ahora más que evidente ‘cara de torta’ también conocida como ‘cara preparto’.

 

Lo que sí he notado es un progreso según avanzaba mi embarazo y es que, a comentarios tan perturbadores como:

“Los embarazos de niña te ponen fea, los de niño guapa”.

“No olvides la importancia del masaje perineal para prevenir desgarros” (¿no sabéis lo que es? os animo a buscarlo).

“Si no trabajas el suelo pélvico tendrás incontinencia de esfínteres porque se descuelgan los órganos internos al no haber sujeción”.

“Madre mía, qué tripa, a ver si van a ser gemelos”.

“Tienes toda la pinta de que te falta hierro”.

“¿Estás segura de será niño?, tienes más tripa y cara de niña”.

“¿Estás segura de que tienes la fecha prevista de parto bien?”. “Uy, a Enero no llegas”. “Tienes ya la barriga muy baja, seguro que está encajado” O la ya mítica “¿Pero, aún no lo has tendido?”

(Sí, claro que ha nacido, pero ahora lo llevo colgado bajo el vestido, porque quiero ser un canguro).

Se ha sumado una especie de ‘recriminación’, sí, me siento incriminada porque se dice con tono acusador. Y es, redoble de tambores… cómo no:

“Ya se te ha puesto la cara de torta, de una semana no pasas”

Sea como fuere, me he visto obligada a analizar en profundidad este tema. Y para poder proceder con el rigor científico que me caracteriza.

He realizado un estudio sociológico a pie de calle

Vaya, que improvisé una serie de entrevistas a ‘expertos’, es decir, a todo el que se sentía atraído (cual polilla a una bombilla) por mi tripa, para obsequiarme, de forma tan altruista como ansiada, sus tan, tan, pero tan, necesarios consejos.

Una sencilla y aleatoria encuesta que ha arrojado los siguientes resultados:

 

Resumen del estudio:

¿Cambios en la cara que anuncien el inminente alumbramiento?

 

  1. Sí, por ejemplo, se te pone cara de resaca o como de haber llorado.
  2. Se te caen los párpados superiores, y te salen bolsas en los inferiores, luces más ojeras y expresión de agotamiento.
  3. La cara se te queda como después de una mala noche. Entumecida, embotada… Incluso “cara de culo” (¡¡¡¡!!!!). ‘Hinchadota’, como abotargada. Vamos, con cara de pan o de torta de toda la vida de Dios, acompañada de una “fofiblandez general”.
  4. Cara de haber estado una semana con diarrea, ojeras, nariz afilada y/o hinchada, que no se arregla ni con maquillaje.
  5. Es una cara desencajada, con mal color, amarillenta, colorada, amoratada e incluso con tono verdoso (¿¿¿???) -esto ya va cambiando según los gustos cromáticos del encuestado-. Eso sí, todos coinciden en “con mala cara en general y la mirada extraña” (lo que viene siendo con el feo bien subido, vaya).
  6. Que se te están poniendo los labios gordos y la nariz ‘anchota’.
Hago hincapié, por reiteración en las respuestas, que labios y nariz son claves para determinar la ‘expresión parturienta’ o ‘faz de pródomo’

Porque, a estas alturas, los tecnicismos ya son un habitual de cualquier conversación.

 

En esta línea se expresa nuestro ‘consejo de sabios’ o ‘comité de asesores faciales obstétricos’.

Los más amables hablan de ‘carita redonda o de torta’.

Los más asertivos de ‘caraza de hogaza’ (lo que queda claro que ninguno describe la dichosa cara, como algo bonito).

 

Miedo me da preguntar sobre la cara que se te queda después de parir

Por descontado, esta fealdad recientemente adquirida, pero, eso sí, temporal, mucho más que las contracciones dolorosas y regulares, o rotura de la bolsa… Según la cultura popular (ains, la sabiduría de abuelas), es indicio de alumbramiento inminente, pero indicio ‘indicísimo’ irrefutable. Aunque ojo, no el único.

 

Habrá que hablar en un futuro no muy lejano de ‘la bajada de tripa’. Los ‘andares de pato mareado’ o incluso la ‘voz de parto’.

 

Sigo investigando

 

Mientras tanto, la barriga creciente progresa adecuadamente y

devolvemos la conexión.

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