INDICIOS, INDICÍSIMOS, DE QUE EL PARTO SE ACERCA

Conforme se aproxima la fecha de parto prevista te irás sintiendo más nerviosa.

Esto es perfectamente normal y comprensible, se avecinan cambios importantes en tu vida, a lo que se suma la ansiedad por terminar de una vez con el embarazo, ver la carita de tu bebé y el miedo a que algo pueda salir mal.

Ese miedo, amiga mía, te acompañará ya de por vida.

Durante estos días también te acompañarán las falsas alarmas, que pueden llevarte (o no) al hospital.

Esto ya depende de cuán paranoica seas (o tu acompañante, ojo cuidado aquí, que un acompañante histérico ayuda poco).

Para intentar apaciguar tus nervios, te voy a dar unas pautas sobre lo que sí es señal inequívoca de alumbramiento y lo que puede (o no) ser signo más (o menos) irrefutable de parto inminente (esto también depende de la pasión que le ponga el que te lo cuenta, porque no dejan de ser cuentos).

Si prestas atención a tu cuerpo, te darás cuenta de las señales tan confusas que envía.

También notarás que, conforme devoras más y más información…. Vas desarrollando síntomas.

 

Mi consejo aquí es:

Ni puto caso

Pero lo innegable es que existen síntomas, que son causados por algún motivo fisiológico y que están relacionados con el comienzo del trabajo de parto.

Porque en el mismo instante en el que un conocido que, como tantos otros desde que estoy embarazada sienten el irrefrenable impulso de opinar y aconsejar (con la confianza, eso sí, del que sabe de mi vida algo más que el nombre), me dijo que me estaba poniendo ‘gordísima’, que si me ve ni me conoce (qué ataque más gratuito, ya que seguía en mi primer trimestre, sí, sí, ese en el que todo te da asco, te huele mal, te sabe raro y no paras de vomitar, en mi caso, a parte de una incipiente barriguita, estaba muy lejos de las gorduras que se me achacaban).

En ese preciso momento entendí que una podía escuchar ya cualquier cosa durante esta maravillosa y nueva etapa llamada preñez.

Cuando sales de cuentas, con toda probabilidad, ya habrás visitado la sala de monitores.

Una habitación con camillas en las que, mediante unas correas ajustadas a tu barriga (tan ajustadas que limitan la libertad de movimiento e incluso te dejan marcas), controlan el latido del corazón del bebé, así como tus contracciones.

Todo esto queda registrado y sirve a los profesionales sanitarios para descartar que exista sufrimiento fetal.

 

Primeriza en Urgencias

 

Cuando acudes a Urgencias, con síntomas de parto, pueden ocurrir dos cosas:

 

1. Que haya comenzado el trabajo de parto y tú (en calidad de futura madre) quedes ingresada

Si, después de una exploración (tacto vaginal), corroboran que has empezado a dilatar.

Si, al monitorizar las contracciones, éstas son regulares…

 

2. Que te manden para casa a seguir cronometrando contracciones

Si la dilatación, aún existiendo, no supera los dos centímetros.

Y los monitores arrojan contracciones irregulares (en frecuencia, duración e intensidad)…

Coges tu bolsa del bebé y te vuelves a casita (o donde te pillara el asunto).

Trucos para saber si estás de parto

Señales populares de alumbramiento inminente

 

Alrededor de la semana 38 de embarazo nuestro mundo se revoluciona.

Aprende qué pistas anuncian el parto y qué son leyendas urbanas sin base científica

Aunque sea evidente:

  • La bajada de la tripa
  • El aumento de las contracciones irregulares
  • La pérdida del tapón mucoso…

No hay que salir corriendo al hospital.

Interprétalo como que el parto se acerca (pero no es inminente) y son perfectamente habituales.

 

Cambios de humor

 

Si no te parecía suficiente montaña rusa lo que las fluctuaciones hormonales hacían a tu psique…

Esos cambios de humor, se volverán más recurrentes y severos de lo que tenías acostumbrados a los que te rodean.

Sí, amiga, te volverás más pirada y olvidadiza (o eso dicen).

 

Y da igual si descansas lo suficiente.

Como embarazada puedes (o no) experimentar cierta incapacidad para concentrarte e, incluso, olvidarte de temas importantes.

La causa probable de tu despiste generalizado es la preocupación por el bebé unida a los cambios hormonales.

 

Tú a tu bola, ni lo notarás.

Se supone que, tan pronto sientes ganas de llorar, como de montar un pollo por cualquier minucia.

Tu entorno, será quien acuse más esos giros argumentales.

 

Instinto de preparación del nido

 

Siguiendo con el rol “preñada pirada”, la cultura popular también se hace eco de lo que se empeñan en llamar “instinto de preparación del nido”.

Tranquila, no te saldrán alas ni te verás en la tesitura de poner un huevo.

Total, que (los que saben de esto) sospechan que exista relación entre que una esté llevando a término su embarazo y se le ocurra montar la cuna.

genio

 

Voz de parto

 

A ver cómo te explico ésto, sin que me entre la risa.

Dicen por ahí, que la voz se vuelve más grave unos días antes de parir.

Pero que se agudiza unas horas antes de que comience el parto.

Pues vale.

 

Andares de parto

 

Intrínsicamente ligados a la bajada de la tripa (o encajamiento pélvico).

Se dice, se comenta, se rumororea…

Que cuando la cabeza del bebé desciende, para encajarse en la pelvis, no puedes juntar las piernas (a ver, “no puedes”, te cuesta más y en la forma de caminar se puede notar).

 

Bajada de la tripa

 

Esto viene a ser lo mismo de antes, solo que en lugar de referirse a la estructura anatómica… Es más visual.

La tripa ya no está tan cerca de las tetas, hecho que te dará un respiro en el sentido literal de la palabra.

Sí, por fin la barriga dejará de oprimir tu diafragma y empezarás a respirar con normalidad (lo cual está muy bien, porque necesitarás controlar las respiraciones cuando empiecen las contracciones).

 

La cabecita de tu bebé deja de “flotar” libremente y se encaja, quedando fija en la pelvis

 

Lo normal es que, a simple vista, no observes este cambio. Por mucho que te digan. Puede resultar llamativo de una semana a otra. No creas se se descuelga la barriga como si fuera una bolsa de naranjas* a la que se le ha roto el asa.

Lo que sí es probable es que sientas una presión en la zona pélvica, que mejoren tus digestiones y respires un poco mejor, al disminuir la presión del útero sobre diafragma, estómago y pulmones.

 

Contracciones irregulares

 

  • Es muy factible también que, si no has tenido contracciones hasta el momento, empiecen a dar por saco sobre la semana 39.
  • Si eres de las que las ha sufrido… No te digo na’. Seguirán dando por saco de forma intermitente.

Sin alcanzar la perceptiva de pasarlas realmente putas, de forma regular, cada cinco minutos o menos durante más de 40 segundos.

Las distinguirás, porque son como un retortijón salvaje, al que le sigue una patada en los riñones, acompañado de dificultad para respirar y endurecimiento del abdomen.

Las contracciones que no son regulares son producidas por la tensión a la que está sometido tu útero (ten en cuenta que ha pasado de ser como una naranja a ser como un saco de naranjas*)

*Hablo tanto de naranjas, porque tengo un antojo insatisfecho por culpa de la diabetes gestacional.

Como me salga el niño con una naranja en la frente, me voy a mosquear con el endocrino.

 

Las contracciones falsas (o irregulares)

  1. Se presentan a diferentes intervalos de tiempo (y así, sin venir a cuento… zas!).
  2. La intensidad (o percepción propia) del dolor varía (unas contracciones duelen, significativamente, más que otras).
  3. Duran menos de 40 segundos.
  4. Aparecen en momentos concretos, tras realizar algún esfuerzo o actividad física (echar un kiki o tirarse un pedo las puede desencadenar, esto es así).
  5. Suelen ceder (o no aumentar) con el reposo.

 

Las contracciones regulares (las de verdad)

  1. Empiezan como las falsas.
  2. La intensidad del dolor aumenta exponencialmente con cada contracción.
  3. Se vuelven más frecuentes y aumentan su duración.
  4. Una vez que aparecen ya no cesan.
  5. No ceden con el resposo, ni con la pelota gigante ni con nada… (Las tendrás, incluso después del parto, porque para expulsar los loquios, el útero se contrae. Eso sí, serán muchísimo menos dolorosas).

 

Recuerda:

Si las contracciones se repiten cada 5 minutos (o menos)

Duran 45 segundos

Y el dolor es insoportable…

Hay que ir a Urgencias, ¡estás de parto!

 

Cambios en el flujo

 

  • Un goteo ocasional (de babilla transparente) puede ser debido a una secreción vaginal (que nada tenga que ver con el embarazo).
  • Si el manchado es de un tono blanquecino (como una cuajada cortada) o amarillento, puedes estar sufriendo un brote de Candidiasis.
    • No es nada grave, es bastante común en el embarazo, pero requiere atención médica.
  • Un pequeño sangrado vaginal (en la recta final del embarazo) puede ser producto de las modificaciones del cérvix (cuello del útero).
    • Se dan con relativa frecuencia y no entrañan gravedad.
  • En cambio, si el sangrado es abundante, puede indicar que algo está ocurriendo y lo mejor es acudir a urgencias cuanto antes.

 

Dicho esto, si notas que tiene un color entre ocre y marrón oscuro, con alguna veta de sangre (rojo intenso) y su aspecto es gelatinoso…

Has expulsado el tapón

 

  • Puede producirse después de haber mantenido relaciones sexuales.
  • Tras una exploración (algunas hacen los tactos que madre mía. Se dicen ya que toco, toco con garbo).
  • Antes de empezar el trabajo de parto, fruto de las modificaciones que el cuello de tu útero está sufriendo, durante los días (o semanas) previas al parto.

Al ensanchar el cuello uterino, el tapón mucoso (que se formó durante las primeras etapas de gestación, para proteger lo que acontecía en tu útero), ya no hermetiza nada y la gravedad hace el resto.

 

Has roto aguas

 

¿Cómo diferenciar una fisura en la bolsa, del flujo o la orina?

Indicios reales de parto inminente

 

Las señales definitivas

 

Tras la exploración empezarán a hablarte en centímetros.

Se refieren a los centímetros de dilatación que ha alcanzado el cuello de tu útero y si éste puede (o no) albergar la cabeza de tu vástago, una vez inciado en trabajo de parto.

 

2 Signos inequívocos de que el trabajo de parto ha comenzado:

 

  1. Dilatación de dos centímetros

  2. Cuello del útero borrado

 

En el momento que una matrona (o matrón) corrobora estos datos, el nacimiento se produce en torno a las 4 horas (el 82% no supera las ocho horas de expulsivo).

 

¡¡Bienvenida a la maternidad!!

 

No te alarmes, eso vuelve a su ser una vez concluído el parto (si se produce de forma natural, claro, porque como necesites una episotomía, puede demorar bastante en recuperar su forma, también te lo digo).

  MI EMBARAZO
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