EL INTERNET DE LAS COSAS

El futuro ya está aquí y da mucho miedo.

GRANDES NOTICIAS PARA FEMINISMO DOMÓTICO

Hola a todos, amigos, amigas, queridas familias que gustáis de ir por la vida sabiendo lo que hacéis, gracias a mis maravillosos tutoriales que no ayudan.

Hoy os voy a hablar del Internet de las cosas, ese gran desconocido que nos acompaña y acecha.

Todos -quien más y quien menos- tenemos un ordenador, una tablet, un smartphone, una smart TV… O un cigarrillo electrónico.

Pero, ¿realmente sabemos algo sobre estos trastos?

Tras el anuncio de que Google echaba el persianazo a su plataforma social “Google+“, por un filtrado de datos (o algo así, que tampoco me voy a poner a investigar, porque -sinceramente- no me importa). Pero seguro que a vosotros, oh paranoicos míos, os ha dejado un poco preocupados todo el tema este del negocio de los datos.

Cualquier red social, herramientas de búsqueda, inclusive las web que visitas, están empezando a añadir algoritmos (cada vez más avanzados) de reconocimiento de imágenes, es ahí hacia donde está fluyendo la inversión en publicidad.

Que mola mucho y está muy bien (o eso pensamos al aceptar), que nos hará la vida más cómoda.

Ahora no sólo equiparan la novedad y la popularidad con la calidad e importancia. No. También tienden a mostrarnos más cosas parecidas a las que ya nos han gustado.

Estos servicios escanean cuidadosamente nuestro comportamiento y construyen minuciosamente nuestro escaparate, porque todo se basa en eso. Compra.

Y para ello manipularán nuestro feed de noticias, dándonos lo que más nos gusta:

La razón

Mientras nos quitan lo que requiere un esfuerzo:

Buscar, contrastar y crearte una opinión propia

Estamos pasando de una comunicación multidireccional (con nodos, redes y enlaces) a una completamente lineal, centralizada y jerárquica. Donde priman tus datos.

Si esperas que te aclare algo al respecto, lo llevas claro, amigo. Pero, que no cunda el pánico, porque te voy a dar una conferencia sobre mi visión apocalíptica del futuro que se nos viene encima.

 

Qué es la Inteligencia Artificial

(O Inteligencia Computacional)

 

Pues resumiendo, hablamos de inteligencia artificial, cuando un cacharro imita las funciones “cognitivas”, normalmente asociadas a los seres humanos como pueden ser: reconocer, recordar, aprender, resolver problemas…

 

La podemos dividir en:

  • Sistemas que piensan como humanos
  • Sistemas que actúan como humanos
  • Sistemas que piensan racionalmente
  • Sistemas que actúan racionalmente

 

La podemos encontrar en:

  • Lingüística computacional
  • Minería de datos
  • Industria
  • Medicina
  • Mundos virtuales
  • Procesamiento de lenguaje natural
  • Robótica
  • Mecatrónica
  • Sistemas de apoyo a la decisión
  • Videojuegos
  • Prototipos informáticos
  • Análisis de sistemas dinámicos
  • Simulación de multitudes
  • Sistemas Operativos
  • Automoción

 

Creo que ya os hacéis una idea de por dónde voy (para intentar dar a la entrada un poco de formalidad). Así que aparco el tema y empiezo con mis locas teorías conspiranoicas.

 

Sabemos que la IA intenta emular al ser humano, más concretamente a su capacidad de raciocinio. Pero, ¿qué pasa con la conciencia y los sentimientos? ¿Una máquina es capaz de sentir arrepentimiento, de entender el sentido de la vida?

Pues según parece, sí. Lo es. Y me atrevería a añadir que mejor que muchos autómatas descerebrados, que deambulan por el mundo “Sin hacer preguntas, ni hacer cambios, sin pararse a contemplar la eternidad, ni la belleza, ni la muerte. Incluso tú, que tanto hablas del libre albedrío… No harás otra cosa que obedecer.”*

 

Ahora voy a fardar de cosas que he aprendido recientemente y tengo a bien compartir con vosotros.

 

Por ejemplo, los que me conocéis, seguramente os habréis tenido que frotar los ojos al entrar y encontraros con semejante coñazo, os entiendo perfectamente, hasta yo me aburría escribiéndolo y, probablemente, ni me pase a posteriori para corregirlo.

Pero tiene una función, según he estado leyendo, poner un tochazo insufrible lleno de tecnicismos (a ser posible en negrita) como entradilla. Hace que el todopoderoso Google “piense” que sé de lo que hablo y ofrezco respuestas y/o soluciones a los que tengan a bien visitarme.

Mira tú por dónde.

A ver si con la tontería me regalan un máster a mí también (o una cátedra, para sentarme a menospreciar).

 

El efecto burbuja

 

¿Hemos perdido nuestra capacidad de aprender?

La base del aprendizaje es:

  1. Estructurar conocimiento hasta que aparece “algo” que te rompe los esquemas. 
  2. Entonces, esa nueva información, debe encajar en tu esquema ampliando tu conocimiento.

Por ejemplo, algunas leyes de Newton quedan obsoletas al aparecer la Teoría de la Relatividad de Einstein

Que, a su vez, se tambalea a nivel de partículas subatómicas.

 

Durante el proceso, incorporamos ese nuevo conocimiento al que teníamos de base. 

Pero, qué ocurre cuando te privan del acceso a nuevos datos, cuando toda la información te llega sesgada…

Pierdes tu capacidad de aprendizaje y entras en un bucle de sabelotodismo.

Es dramático

Porque no te expones a nueva información, pierdes tu objetividad. 

Es peligroso

Porque te vuelve influenciable, llega un momento en el que piensas que sólo existe esa corriente de pensamiento, así que, cuando te cuelan algo camuflado, lo das por bueno.

 

Breve historia del algoritmo de Google

 

El Page Rank

Hace tiempo Google utilizaba para ordenar sus resultados de búsqueda un “algoritmo” al que llamaba Page Rank.

Su misión era posicionar los resultados por relevancia.

Cómo intuía la relevancia, por palabras claves y enlaces entrantes desde otras webs relevantes.

Básicamente, álgebra lineal, matrices…

 

El Page Rank secreto

En 2.007 Google decide apostar por la búsqueda personalizada.

Vamos, que cuando buscas, te ofrece resultados basados en tu historial.

Es decir, busques lo que busques, Google adaptará sus resultados en base a los gustos que, según su algoritmo, se deducen de tus búsquedas, preferencias, publicaciones…

 

No salgas de tu burbuja, tu zona de confort, donde toda la información que recibes, te da la razón.

La realidad está muy por encima de los resultados visibles de Google.

 

Se han dado casos de gente que se ha aventurado a buscar desde otro dispositivo, otra IP, sin iniciar sesión en ningún servicio…

Y se ha sorprendido al realizar una misma búsqueda, en serio.

Sin necesidad de usar tor ni movidas.

 

Aclarado este punto, empieza la entrada real

 

Inteligencia Artificial, sí, pero… ¿EMOCIONAL?

 

Ahora que nos hemos documentado (de nada, chatos) y sabemos que hasta Google es capaz -mediante sus secretísimos algoritmos- de “intuir” si un texto es digno de aparecer en la primera página de búsqueda.

 

Ahora que somos conscientes de que vivimos rodeados de aparatos electrónicos más o menos listos, pero listos al fin y al cabo.

Nos surgen dudas existenciales, como:

¿Tendrá mi Thermomix dudas existenciales?

Y empezamos a empatizar con ellas (las máquinas). A dar importancia a asuntos que antes dejábamos pasar:

¿Estará cómoda la aspiradora? ¿O se sentirá mal cada vez que amenazo a mi hijo con aspirar sus juguetes? ¿O cada vez que el perro la ladra con odio?

¿Qué pensará el lavavajillas de mí? Que ni doy un repasito a lo ‘pegao’, antes de meter la fuente.

Y la lavadora… ¿Valorará el esfuerzo que me suposo tragarme la mierda de tutorial?

Y el horno, ¿sabrá que es un horno y no un armario para sartenes?

 

Prepárate para la Inteligencia Artificial

 

Estás harto de discutir con individuos de tu especie (sea cual sea).

Te comprendo, yo también. Pero pronto lo echaremos de menos, cuando toda esta inteligencia artificial empiece a “ejecutar” lo aprendido durante este tiempo. (Ojito aquí, que han aprendido de nosotros). De nuestro comportamiento. Lo han ido registrando durante mogollón de tiempo (mogollón es una medida cuantitativa coloquial).

Como decía, han estado registrando nuestras interacciones sociales, nuestro comportamiento, nuestros movimientos, nuestros gustos, nuestros contactos…

Lo saben todo de nosotros, son capaces de “comprender” una orden, “entender” una emoción…

De imitarnos, en resumidas cuentas.

 

Además del terreno comercial (campo de abono para estos datos). En este punto, párate y piensa -por un momento- en los anuncios que vemos cada vez que entramos en Internet, tan precisos, tan segregados… Tan a medida.

Y, antes de que te asustes y comiences a buscar a un ninja-espía por tu casa… Piensa en los datos que estás facilitando a “las máquinas” sobre tu vida, tus intereses, tus gustos, tu localización… Tú adiestras al algoritmo, con tus búsquedas, visitas, likes… Tus visualizaciones, tus… Preferencias.

Mejoran (o eso dicen y por eso las aceptamos) tu experiencia de usuario.

Les facilitamos, haz memoria, infinidad de datos, desde tu edad, sexo, ubicación, nacionalidad, número de DNI, tarjetas… Para que nos faciliten la vida.

¿No?

 

Mis cookies te conocen mejor que tu madre.

Cuando los algoritmos te conocen mejor que tú mismo

 

 

Ahora imaginemos cómo serán las máquinas que vienen

 

EL COCHE

Ya no será solo ese montón de chatarra que te lleva del trabajo a casa. Piensa en sus posibilidades. Si ahora ya flipamos viéndoles aparcar solos, imagina la comodidad de sentarte y que él decida dónde ir. Porque te conoce. Está programado para hacerte la vida más fácil, tu coche sabe si estás en condiciones (basándose en la biométrica) de, por ejemplo, ir a trabajar, seguir de fiesta, ir de putas… O llevarte a casa.

 

  • El GPS

Ahora no solo encontrará la mejor ruta, siguiendo tus directrices (la más rápida, evitar peajes…). Será capaz de recomendarte destinos según tu estado de ánimo o situación sentimental.

 

  • Controles y radares

Terminarán por desaparecer. No más multas, porque tu coche es más prudente que tú.

 

  • Aparcamiento

Tres cuartas de lo mismo, te dejará en la puerta y ya se buscará la vida para aparcar y volver a recogerte.

 

  • Averías

Si le has metido la última actualización de software, seguramente, sea capaz de autodiagnosticarse y dirigirse al taller más propicio. De nuevo, siguiendo tus parámetros preestablecidos (más económico, más fiable, oficial, que me lo arregle un matrimonio Filipino…).

 

LA CASA

 

Hasta ahora has vivido en un piso, apartamento, casa, chalet, chabola… (No me gusta ser excluyente, pero no me dirijo a los sin techo, porque ya fliparían con poder tener un hogar digno, como ampara la constitución).

 

Ya hemos visto viviendas giratorias, que aprovechan la luz solar. “Coberturas” (utilizan un revestimiento cerámico para descomponer los contaminantes del aire que rodea a los edificios), cambiando las sustancias nocivas para el ser humano (humanos, humanos, humanos) en partículas inocuas.

 

Retretes que no solo se limpian solos, también nos limpian el trasero. Ahora podemos conectar la calefacción/aire acondicionado por teléfono, para encontrarnos una estancia acogedora. Persianas y ventanas automatizadas, neveras que hacen la compra…

 

Entonces…

¿Qué puede hacer mi casa por mí, que no hace ya?

 

Demos ya por normalizado el tema “agusteitor en mi choza”, y empecemos a ver las posibilidades que nos podría ofrecer.

 

    • La televisión a la carta es cosa del pasado

Ahora las teles ofrecerán una programación completa a medida, con una simple configuración inicial.

Por ejemplo, hoy no quiero ver señoras rubias que gritan y llevan ropa verde, entonces filtrará cualquier retransmisión en “neodiferido” (neodiferido es una palabra que me acabo de inventar, pero mola) que tenga, a la sazón, aparecer cualquier rubia gritona de verde.

Pero si lo que buscamos es algo más futurista, podremos elegir qué androides, con qué aspecto y tono de voz, representarán en “neodiferido” una parrilla a nuestro gusto. Tú eliges qué quieres ver y los ciberactores lo interpretan.

*No es tan descabellado, ni dista tanto de la realidad. Si no me crees, entra un rato en Facebook. Sólo necesitas loguearte y dejarte llevar. Verás si hay cambios en las fotos de perfil de tus contactos, alguna opinión (eso sí, cortita y generlizada) sobre temas de actualidad, algún enlace acompañado de una imagen llamativa y muy “de tu gusto” camuflado de titular (pero que es publicidad) y, por supuesto, vídeos, vídeos que se auto-reproducen dentro de la red, para que no tengas que salir mucho.

Ahora sal de ahí, antes de que te roben el cerebro, porque si te descuidas, seguirá retransmitiendo lo que sus algoritmos saben que te puede gustar, hasta que se vaya la luz.

  • El sofá desaparecerá

Para dar paso a los sillones transformer. Unos sillones/butacones que no sólo nos darán masaje y se reclinarán, cuando nosotros los activemos. No. Eso supone un esfuerzo, que la inteligencia artificial puede paliar. Basta ya de tomar decisiones irrelevantes sobre la cotidianidad de la vida.

La nueva butaca transformer decidirá por ti, si necesitas un masaje (y dónde), ‘calorcete’ en los riñones. O si ya estás cansado y necesitas acostarte transformándose en tu cama, o llevándote hasta ella, sin perder la posturita.

 

LA COCINA

 

Aquí, sí se abre un abanico de posibilidades, estas cocinas te harán sentir como en casa, como en la tuya de verdad, la de tu mami. No esta mierda futurista que terminarán de pagar tus nietos.

 

  • La nevera (o frigorífico, es lo mismo)

Se encargará, no solo de hacer la compra, cuando detecte que solo te queda un huevo, dos yogures caducados y medio limón reseco. No.

Ahora planeará tu dieta, basándose en las apps (de NaturHouse, Herbalife… o la gilipolléz de la época) que hayas tenido a bien instalar. Haciendo un planning “personalizadísimo”, con algoritmos “complicadísimos”. Para “endiñarte” un litro de leche al día con multicentrum en polvo (eso sí, de sabores).

 

Pesará tu ropa para calcular el peso exacto de la mugre que lleva (comparando con las bases de datos del armario o el “Amazoneitor” de la época, lo que pesa limpia).

Y de este modo calculará el tiempo de lavado, la cantidad de agua y detergente que necesitará… Incluso el programa que es más adecuado. (Todo lo que has aprendido en mi tutorial, no te servirá de nada, como ahora).

 

  • El horno

Por fin sabrá qué es, para qué sirve y cual es su misión en la vida. ¡¡Cocinar!!

Ya era hora de verlo funcionar, de que en tu cocina huela a comida. Podrás degustar para el desayuno unas magdalenas ‘recienticas’, pan del día (sin tener que bajar -otra vez- a por él, porque se te ha olvidado cuando estabas en la calle).

 

  • El lavavajillas

Directamente dejará de existir porque ahora los platos y restos de comida se desintegrarán por arte de birlibirloque, transformándose en el embriagador aroma que más te convenga oler en ese momento.

 

 

EL BAÑO

Aquí, por fin, nosotras tenemos el mando, casi todos los avances han sido pensados, diseñados y creados por mujeres, para mujeres.

 

  • El retrete

Al que ya estamos acostumbrados (el que baja la tapa, se limpia solo, nos limpia el culo, y pone música para amenizar el momento y camuflar ventosidades). Dará paso al nuevo modelo, que no sólo hace todo lo anterior mejorado, no.

También incluirá grabaciones de audio dándote animos. Para esos días en que tu cibercasa perdió la conexión con el cibersúper (estaría con las actualizaciones) y no te facilitaron el aporte correcto de fibra.

Otra mejora a tener en cuenta es la incorporación del consentimiento verbal, antes de empezar a remojar tus zonas íntimas (un gran avance para el movimiento feminista).

 

  • El vidé

Siguiendo los pasos de su mayor competencia (el retrete), incluirá mejoras. La más destacada será el asistente de obstetricia y ginecología (para hombre no se prevén cambios sustanciales, al menos, hasta que empiecen a hacer uso del mismo).

Gracias a estos avances en cibermedicina, ya no tendrás que estrenar bragas, ni depilarte las ingles cada vez que tengas revisión. Al utilizar el vidé, éste registrará tus bajos y mediante una comparativa con otros bajos sanos, te derivará al cibermédico oportuno (sin moverte del vidé), si nota algo extraño.

 

  • La bañera

No solo sabrá qué música te viene mejor escuchar, ajustará la acústica de tus azulejos para que puedas cantar. Mientras proyecta en la pared un público entregado (y la letra).

Ya era hora de escuchar vítores y aplausos cada vez que lo damos todo bajo la ducha. También incluirá la posibilidad de subir a YouTube tu mejores actuaciones, o retransmitir en directo.

 

La alcachofa de la ducha también trae novedades feministas

Podremos escuchar frases alentadoras que nos faciliten llegar al orgasmo, por ejemplo: “Oh, sí, así me gustas más, natural, sin depilar”. “Me pone a 100 darte placer, tu clímax es mi clímax”. “Oh, inteligente y preciosa mujer, pero sobretodo inteligente y libre, hoy vas a llegar, porque tú puedes conseguir lo que te propongas”… Y un larguísimo etcétera.

*También traerá incorporado el consentimiento verbal y el ajuste de chorro emocional que tanto éxito tuvo en versiones anteriores.

 

EL DORMITORIO

Como principal novedad vendrá equipado con un alcoholímetro en la puerta. Y ésta decidirá si se abre o no. Un paso más hacia la seguridad en el hogar.

 

  • La cama

Hará una segunda valoración sobre los datos recabados por la puerta. Esta vez más precisa, convocando al consejo de sabios. Y basándose en sus opiniones (las de los expertólogos del forocoches de la época), dará en clavo con tus gustos personales. Eso, y que te conoce como tu madre. Le ayudará a ajustar la firmeza, temperatura, altura…

Y, en el caso de venir acompañado, se asegurará de que estás en condiciones de practicar sexo y de que, el voluntario, cumple con tus criterios mínimos (los de verdad, tu listón real. No esas bobadas que pones en tus perfiles de solteros exigentes).

 

También trae incorporadas nuevas grabaciones de Leticia Sabater (para empezar el día con energía y cierto instinto homicida o echar la siesta con alegría y asco, mucho asco). Así como nuevas excusas para no ir al trabajo, no tener sexo con tu pareja… etc.

Todo esto que, aún molando cantidubi, se nos viene encima… Nos hace replantearnos si estamos, realmente, preparados para la inteligencia emocional artificial.

 

La rebelión de las máquinas

 

Un GPS que ya te dice con retintín “recalculando”, o directamente se “encabrona” y te lleva a casa.

Casas que ajustan la estancia a su gusto y no al nuestro.

La entrada de luz en nuestra vivienda, se verá afectada por el estado de ánimo de nuestro hogar.

Escucharás no solo ‘persianazos’, también portazos, cada vez que la casa se ofenda.

Tendrás que dar palique a tu cibercasa por las mañanas, para que no se sienta utilizada.

También te verás en la obligación de preguntar por su día, al llegar (aunque sea tarde, porque las casas 3.0 no duermen).

Tendrás discusiones territoriales (por el control de la tele) y te cambiará de canal, cuando considere que ya llevas mucha telebasura consumida.

Tendrás que aguantar mofas de tu armario, cada vez que, por H o por B, has tenido que modificar el atuendo preparado. (Ya puedes tener una buena excusa, para contrariar al ciberestilista, si no quieres que se viralice un meme contigo y el hashtag #hortera).

 

Estarás deseando pasar el día fuera de tu casa futurista. Pero no podrás, porque luego te tocará dar explicaciones.

 

Dejarás de estar al mando en todo, las máquinas controlarán tu vida, como ahora.

 

Párate y piensa, quién tiene el control ¿ellas o tú?

 

“Os decís que vosotros estáis al mando, que ellas os obedecen. Vuestra tecnología, vuestras máquinas. Pero, ¿qué haríais sin el coche, sin el teléfono…? ¿Y si todos los aviones… Se parasen?. Hace diez años los ordenadores eran juguetitos caros. Hoy en día la civilización -tal y como la conocemos- se vendría abajo sin ellos. Vivís aterrorizados ante la posibilidad de un apagón, de que no arranque el coche, de que el teléfono no suene. Y construís vuestras vidas, toda vuestra sociedad, de forma que eso no suceda. Todo gira en torno a sus necesidades, no a las vuestras; Si vibran, os sobresaltáis. Si suenan, contestáis. Así que preguntaos, ¿quién está al mando en realidad, vosotros o ellas”**

*Como ya es el segundo guiño haciendo referencia a una serie con derechos de autor 

**Como he transcrito palabra por palabra, por segunda vez el audio de una serie, es de justicia al menos, mencionarla “Manhunt: Unabomber”

Sólo podrás mantenerte al margen de este vasto aparato de vigilancia, saliendo literalmente del margen.

No lo pienses más y apúntate al balneario espacial

Walter White es un personaje de Braking Bad
Ciencia Doméstica
La Marujer

WALTER WHITE NO ES WERNER HEISENBERG

Hoy te voy a hablar de Heisenberg, porque hay que aprovechar el filón de la serie Breaking Bad… Para captar a todos los jóvenes incautos que busquen información, con la ilusoria (a la par que irrisoria) teoría de que: “Aprendiendo cuatro truquillos por internet, y haciéndose coleguita del profe de química (al que no han hecho caso, hasta la dichosa serie) les pueden convertir en narcos.”

Seguir leyendo »

16 comentarios en “EL INTERNET DE LAS COSAS”

  1. Aviso importante para futuras generaciones:
    Sed amables con IA para veros correspondidos y no se os revele, puede complicaros mucho la existencia
    Una entrada tan genial como tú
    😘😘

    Responder
    • Tú sí que eres genial!!
      Estamos educando a la IA, no somos conscientes de ello.
      Creo que las máquinas nos tienen por megusteadores de memes y están planeando algo para conquistarnos (algo con gatitos).
      Nos lo merecemos, también te lo digo.
      Un besote!

      Responder
    • Vamos camino de ello, nos crearemos un avatar con muchos filtros que interactúe socialmente (con otros avatares) por nosotros, mientras lo manejamos desde casa.
      Yo lo veo.
      Un besote, Telva!

      Responder
  2. Sin duda, una de las mejores entradas, me he reído muchísimo con tus” desvaríos con lógica” . Creo que lo que comentas parece de risa, pero tiene una parte bastante creíble. Muy fan

    Responder
    • Hola, Santi.
      A mí Google me asusta, de hecho, a mi hijo le amenazo con que Google sabe qué niños se portan bien, y los Reyes Magos -evidentemente- lo buscan el Google. Algún día escribiré sobre los traumas que le estoy creando a mi hijo.
      Abrazote!!

      Responder
  3. Me encanta el sentido del humor que utilizas en tus escritos, me has hecho reir varias veces y a pesar de que estoy de la tecnología, no me parece apropiado que los coches sean autónomos porque me gustan demasiado y conducirlos es una experiencia maravillosa.

    Responder
    • Ay, gracias, compibloguer!!
      Eso intento, reflexionar con humor.
      Yo no conduzco, así que para mí sería fabuloso ir en un coche… Que funcione con Windows, jajajajaja. Que se cuelgue o reinicie en mitad de la autopista. Tengo que vivir esa experiencia!! jajajaja.

      Responder
  4. Jolines, te estás convirtiendo en toda una reportera de investigación… pronto te veo trabajando en una cadena española que hace “periodismo del bueno” :-p

    Responder
    • Ya sabes la árdua tarea de investigación que hay detrás de cada cada noticia. Que antes de parir semejante gilipollez… He estado documentándome -como es menester- en Twitter, a cerca de la veracidad (y legalidad) del asunto. Así como buscando gif molones para amenizar e tocho.
      Que una es un seria y muy formal.
      Un besazo, mi niña!

      Responder

Deja un comentario