EL ESPANTAEMBARAZADAS

 

Hoy os hablaré de la fauna mitológica que nos podemos encontrar a lo largo (y ancho, porque vaya tela -la que necesito para abarcar el perímetro de mi barriga) de estos nueves meses de espera e incertidumbre.

 

“El centro del universo es sin duda un lugar maravilloso excavado en la roca llamado FraggleRock.”

 

Pero aquí, en la superficie, no todo es tan maravilloso.

Nos vemos obligados a convivir con seres -cuanto menos- extraños.

Estos seres tienden a aparecer por arte de birlibirloque, cuando te pillan con la guardia baja. 

Vayamos por partes:

anécdotas gestantes, personas que te asustan cuando estás embarazada

 

Qué es un espantaembarazadas

 

El personaje que hoy tratamos no es otro que ‘el espantaembarazadas’ una “Criatura Legandaria” presta a manifestarse en cuanto intuye tu recién estrenado estatus de preñona preocupona.

 

Cuáles son sus poderes y por qué te debilitan

 

‘El espantaembarazadas’ (como su propio nombre indica) se dedica a meter el miedo en el cuerpo a incautas embarazadas y, lo peor, parece disfrutar con ello.

Le encanta contar batallitas (cuanto más macabras y tremebundas mejor). 

Sus memorias obstétricas adaptadas, específicamente, a tu etapa de gestación.

Sensacionalismo del chungo.

Su catálogo de historias para no dormir engloba el primer, segundo y tercer trimestre.

Pero ahí no acaba, porque, al igual que la maternidad, sus relatos evolucionan y se extienden pasando por los pródomos, el parto, el postparto, el puerperio, la lactancia…

Y así puede seguir, si le das carrete, hasta que el niño vaya a la universidad, se case… avisada estás.

 

 

Para ponernos en situación, qué mejor que un ejemplo

 

Estás aterrada porque algo, lo que sea, parece no ir bien, no tiene por qué, pero la ‘paranoia gestacional’ es así de caprichosa.

 

Pongamos que (durante una ecografía) has creído ver una mueca rara en la cara del técnico.

Situación que empeora cuando le ves llamar a otros dos o tres ’embatados’ (no sé qué tienen esas batas blancas que, cuando se juntan más de tres, se crea un halo de misterio catastrófico), pero hombre de ciencia, no susurre en un rincón oscuro, hable aquí, en tono normal que, total, no me voy a enterar.

En mi caso esta situación es de lo más habitual, porque me toca un hospital universitario.

Eso quiere decir, que pueden avisar a otros para enseñarles cualquier cosilla, incluso para corroborar que sus mediciones son correctas.

Pero tú ya te quedas con la sensación de que algo puede ir mal (qué digo mal, fatal) y no te lo quieren decir para no asustarte.

Todo esto después de que te hayan confirmado (por activa y por pasiva) que está todo en orden.

YA TE HA INFECTADO

Y ahí estás tú, mordiéndote las uñas frente al ordenador.

Escudriñando los datos de la ecografía, comparándola con una serie de reseñas que otras ‘preñonas con inquietudes’ han tenido a bien publicar (para uso, disfrute y preocupación gratuita de otras gestantes).

En esos días, como si de un ente que capta tu intranquilidad se tratara, aparece ‘el espantaembarazadas’ (que puede permanecer latente por largos periodos. Siempre y cuando no te agobies con alguna tontería, o en ese momento resurgirá).

 

CUÁL ES SU FUERZA DE ATAQUE

 

Este personaje se dedicará, después de la pregunta de cortesía “¿cómo estás, cómo lo llevas? (que no te engañes, no es otra cosa que una táctica de evaluación, para comprobar tu estado actual de ansiedad, tomarlo como punto de partida y, desde ahí, ir subiéndolo poco a poco hasta donde le permitas).

Este proceso puede durar desde una simple llamada (para los ya muy expertos) o bien repartirse durante días en llamadas, whatsapp…

O vía Facebook, ya sea por privado, etiquetándote en alguna barbaridad o, directamente, bien plantado en tu muro, para que pueda unirse el ‘comité de batallitas’ a la cruzada.

El sujeto puede tratar temas tan diversos como pueden ser los ‘los mil y un tipos de aborto que sus conocidas han tenido (algo que me parece muy sospechoso y lejos de aportarme cierta confianza en sus historias. Me empuja a llamar a la policía para que se investigue tanta tragedia, como acontece en el entorno más o menos cercano de este personajazo).

 

Los abortos tratados, se producen por las causas más variopintas, enumero algunas de ellas:

  1. Subir escaleras
  2. Bailar
  3. Saltar
  4. Correr
  5. Coger peso
  6. Subir a una escalera
  7. Mantener relaciones sexuales
  8. Bañarse en agua caliente
  9. Teñirse el pelo
  10. Usar colonia
  11. Sacar algo del horno
  12. Toser o tirarse un pedo (porque total, qué más da).

 

SUS HISTORIAS PARA NO DORMIR

 

Historias adaptadas a tu semana de gestación (a todas y cada una de esas desafortunadas mujeres les ocurrió por esas fechas).

O bien, la interminable lista de malformaciones que puede tener el bebé y no se detectan (o sí). Esto ya según como te haya ido.

Si hemos tenido la mala suerte de que, algún valor, nos salga alterado en los controles, ajustarán su batallita a los peligros de la amniocentesis, o lo que más se ajuste a tu situación particular.

 

Y es que, estas historias son así de versátiles.

Sirven para fumadoras, deportistas, zampabollos, veganas, las que comen carne, pescado, queso… embarazadas altas, bajas, gordas, delgadas, rubias, morenas, incluso pelirrojas…

Para estos individuos, todas somos gestantes de alto riesgo en potencia.

 

REFLEXIÓN

 

No es necesario, de verdad.

Yo era muy feliz viviendo en mi ignorancia, sin necesidad de saber, ‘señora que está sentada a mi lado en el autobús’, que su nuera estuvo a punto de morir durante el parto, que necesitó cuatro transfusiones, entró de urgencia al quirófano para, al final, perder al bebé, su útero y, por su puesto, la posibilidad de volver a concebir.

Señora ‘espantaembarazadas de la línea 7, de verdad se lo digo, no tenía Ud. la obligación moral de compartir conmigo (una completa desconocida) esa experiencia tan trágica como personal.

Y es que. por si fuera poco, a estos desagradables relatos con partos dantescos, hay que sumarle ese desdén de culpabilidad indirecta que acompaña a toda buena anécdota de ‘espantaembarazadas’.

Casi siempre se deja entrever que la gestante en cuestión (ésta, casualidades de la vida, suele pertenecer a la familia política), estuvo negligente, descuidada, poco hábil, confiada…

 

RUEGOS:

Señoras y señores ‘espantaembarazadas’ hagan el favor de no dramatizar.

Nosotras ya somos conscientes de que ‘el milagro de la vida’ es algo complejo que entraña riesgos.

Es más, muchas enajenadas nos preocupamos innecesariamente y consideramos que, el verdadero milagro, es que todo salga bien.

Sin que necesitemos que sus truculentas historias agiten nuestra hormonada mente.

Así que mi “superconsejito de la semana” es que os alejéis de estos seres, si los veis corred, aunque en un desesperado intento de reteneros os griten cosas como “correr provoca abortos” no miréis atrás y seguid corriendo, vuestra psique os lo agradecerá.

La barriga creciente y yo devolvemos la conexión. 

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