DE HABILIDADES Y GRACIETAS

Hoy os quiero hablar de las monerías que hace mi niño, porque él lo vale.

 

Espero que no sea una entrada de mami ‘presumidora’ o de ‘vecinabuela’ brasas, de esas que a la puerta de casa te taladra día sí y día también con lo sabio que es su nieto.

 

“Que le preguntas qué rió pasa por Londres y te responde el Tamesis” o “¿Cómo se llama esa torre grande que tiene un reloj?” y te responde el Big Ben.

Os lo juro, cada día la misma anécdota cansina. Que me pregunto yo, en tantos meses ya se podría haber aprendido algún río más.

 

Lo que os voy a contar tiene más que ver con la adquisición de habilidades de mi ‘Pancibola’.

 

Haré un pequeño recopilatorio de:

 

Las payasadas y gracietas que hace Pablo

  • Saludar:

Pero no como cualquier plebeyo, no. Mi niño saluda como si fuera la Reina Letizia. Con una ‘semisonrisa’ complaciente, ladea su manita de un lado a otro como intentando secar el esmalte. Digno de ver. Os prometo que otro día subo vídeo.

 

  • Lanzar besitos a diestro y siniestro:

Lo hace a su manera, primero se pone la mano en la boca y -cuando en teoría- está lanzando el beso, ya a punto de recoger la mano, es cuando hace el besito (con sus morritos y su escandaloso ruido de beso de abuelo).

 

  • Saltar (o al menos hacer como que salta):

Porque aunque él debe visualizarse llegando -como poco- a la luna. Mi pobre no se eleva ni medio centímetro del suelo. Él dice: “mía, mama, zato”, entonces doble sus rodillas, las vuelve a estirar y alguna vez sí logra despegar un pie del suelo. Me encanta verle intentarlo una y otra vez.

 

  • Bailar:

En esto del bailoteo, tiene a quién parecerse, tanto su padre como una servidora lo pasamos pirata cada vez que hay ocasión de echar unos bailes. Y mi niño, no podía ser menos. Se baila hasta el timbre del teléfono. Estos días (que han sido las fiestas de aquí) no había forma de avanzar, cada puesto, cada caseta, cada puñetero coche con las ventanillas abiertas y música… Le hacía inevitablemente dejar de andar y ponerse a dar palmas, vueltas, intentos de saltos y sacudidas varias -totalmente descoordinado-. Hasta el punto de parecer estar sufriendo algún tipo de crisis epiléptica.

 

  • Soplar:

Este ya es otro tema, he conseguido que sople aire, sin saliva, que no es poco. Porque mi niño, cuando le decías que soplara, escupía (y no lo hacía mal, todo sea dicho) pero claro, no es lo mismo. Desde que controla lo de expulsar aire lo aplica a cualquier situación, ya sea que la comida quema (aunque sea un helado). Porque ve un fuego en la tele, una barbacoa o un cuento. Pablete sopla ya mejor que el lobo de los tres cerditos.

 

  • Silbar:

Una vez dominada la técnica del soplido… Ahora está aprendiendo a silbar. Lo hace fatal, el pobre, pero de vez en cuando suena la flauta -nunca mejor dicho- Y se escucha como si el viento moviera las hojas de un árbol. Para mi niño es todo un logro y con ese orgullo nos lo hace saber: “Mía, Pabo sibado”.

 

  • Imitar acciones:

Aquí su repertorio abarca desde fingir que limpia (esto es algo que le encanta desde siempre, coge una toallita y la va pasando por todos lados, tan pronto por la mesa, como por el suelo, como se limpia las zapas…) También se limpia los mocos, o algo parecido -aún no ‘pilotamos’ lo de soplar por la nariz, tiempo al tiempo. Y así infinidad de gestos.

 

  • Se sienta en su retrete:

No hace nada, solo ademán de quitarse el pañal (a veces lo consigue) y sentarse ahí. Algún día se ha sentado con su móvil o un cuanto. Para verle. Es un personaje.

 

  • Ya sabe decir cuántos años tiene:

Desde Febrero que cumplió el año ya ha tenido tiempo de aprender, diréis. Pues sí. No os falta razón. Pero a mi niño le interesaba más aprender las letras, los números, los tipos de vehículos, plantas y animales que su nombre y edad. Pero… Reto conseguido, ya sabe poner su dedito tieso y decir “Pabo tene un año”. Y es que no consigo que de deje de hablar de él en tercera persona.

 

  • Imitar animales:

A mi ‘Croqueto’ le chifla hacer los ruidos de los animales. El sonido es muy parecido en muchos de ellos Pero destaca sobre manera el mono (al que acompaña con movimientos de brazos ‘manosobaquiles’ y ‘manomerrascolacoronilla’). Le sigue -para mi gusto- el elefante (que también lleva coreografía, levanta su bracito a la altura de su boca y mueve a modo de trompa, mientras emite un ruido un tanto siniestro). También hace el gallo, el pollito, la gallina, la paloma, el perro, el gato, el pato.. en fin, hace casi todos. Pero mi top ten son el mono y el elefante.

 

  • Imitar vehículos:

Cuando, por ejemplo, quiere hacer la moto pone sus puñitos a la altura de los hombros y finge acelerar y hasta pitar (para comérselo). Pero también replica el sonido que hace una sirena de ambulancia (ninoninooooooninoo), el de la Polícia (uuuhhhh), Bomberos (pipaaaaapiiiipaaaa). No sé en qué se basa, pero suele emitir esos sonidos dependiendo de la emergencia. También imita maquinaria de obra -hasta con su (pipipipi) de la marcha atrás-. En fin, es como un cuervo.

 

  • Imita expresiones:

Repite -a veces dentro de contexto y todo- la mayoría de lo que escucha, ya sea un “Diomío”, un “pofavooo”, “Pabo peza mucho” “Oh, no, poqué a mí”… Y bueno, infinidad de coletillas, muletillas y frases hechas que va soltando cuando le parece oportuno.

 

  • Se ha convertido en el mantenimiento del parque:

A su afición archiconocida de revisar cada tornillo, tuerca, muelle, anclaje… del parque, ya sean columpios, bancos… Lo que sea. Tiene que darle el visto bueno. Lo toca, retoca, intenta apretar, ajustar vete tú a saber qué… Hasta que dice: “Vale, yatá”. Y se columpia (o permite que se siga columpiando el niño, al que previamente ha echado). Bien, pues a esta afición se ha unido como que la cosa no quiere la de encargado de limpieza.

Me explico: Cada vez que Pableras ve algo en el suelo, ya sea la aguja de un pino, un papel, cáscaras de pipas (sí, amigos, las ‘chonimadres’ o simplemente “chonisinprolequenoséquécoñopintáisahí” que se sientan dentro del área infantil a comer pipas, fumar o tomarse unos botes de refresco, en el mejor de los casos).

 

Total, que dejan la zona echa un asco. No creas que tienen la idea de llevarse la litrona vacía a una de las ‘chorrocientas’ papeleras que hay por el parque, no. En fin, que me voy del tema. El caso es que mi niño, recoge con delicadeza cada cosita que encuentra y la lleva de mottu propio a la papelera, demostrando así más civismo que muchos adultos. Y ahora -cosa que particularmente me encanta-. Se agacha a coger lo que haya tirado quien sea, y se lo da diciendo “tá caío”. 

 

También domina lo de abrir y cerrar roscas, grifos o lo que se tercie hace tiempo. Pero ya me estoy extendiendo demasiado.

 

Y tú, ¿eres una mami presumidora de prole?

Hasta la próxima mi pequeño aprendiz de la vida y yo devolvemos la conexión.

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2 comentarios en “DE HABILIDADES Y GRACIETAS”

  1. Qué grande!!! Muy fan de tu Pancibola 😍
    Mi hija en vez de mucho gusto dice ” con su gusto” y cuando estoy en la pelu, trabajando y quiere saludarme, al irse a grito pelao dice: Mami!!!! Mi niña no tardes mucho, te quiero mi niña, y claro la gente se mea de la risa y yo muero de amor 😂😂

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