DE DISFRACES Y HALLOWEEN

Qué me voy a encontrar:

Pues como que la cosa no quiere, nos hemos plantado en el segundo Halloween de Pableras. Este año lo celebra también en la guarde.

Hasta aquí todo normal, ¿verdad?. Pues supongo que para el resto de familias será algo cotidiano, algo que llevan con la naturalidad que se ve en la televisión (digo yo).

Pero en mi enajenada mente de madre se disparan todas las alarmas. Lo llevo planeando algún (bastante) tiempo, después de pensar, cavilar y ‘semiobsesionarme’ con el dichoso tema del disfraz; y tas ver las mierdas que oferta el mercado ‘chinil’… Decidí hacérselo yo -ole mis huevos toreros-.

Después de darle ‘chorrocientasmil’ vueltas, me decanté por el muñeco diabólico (muy original, ya lo sé). Pero dado que el año anterior fue de esqueleto y murciélago, creo que progreso adecuadamente.

 

Prosigo:

 

Pues este año para el disfraz de marras, me ha costado Dios y ayuda encontrar una camiseta de rayas y un peto vaquero azul claro (que además no fuese pitillo -quedaría un ‘pelín’ ridículo mi Chuky- Y hubiera de su talla).

 

Se empezó a convertir en una misión imposible, hasta que después de mucho buscar encontré un peto vaquero (más o menos como el que buscaba) Y una camiseta de manga larga de rayas.

 

Necesitaba accesorios, claro está, maquillaje para las pecas y cicatrices, spray naranja para el pelo, cuchillo… 

 

Una vez hecho el acopio del ‘material’, satisfecha e ilusionada me dispuse a disfrazarlo el día de la fiesta. Para poneros en situación, a las siete y media despertar (que no es fácil con sus «a momí, mamá, momí más, pofa»). Tras el desayuno (aquí, la verdad sea dicha, no me puedo quejar, porque come como una lima). Y después del baño ‘espabilador’… Procedo con ‘la metamorfosis’.

 

Pañal, body, jersey, peto, calcetines… Sin mayor problema. Ay, amigos, llegamos al ‘momentazo’ maquillaje: Resumiendo: Un dramón para pintarle la cara.

 

Y ahora toca pintar las melenas de naranja (que Dios nos pille confesados). En cuanto vio el bote de spray ya se arrancó a llorar. Escuchar el ‘ruidito’ de la ‘bolita’ cuando lo agitas, ya le puso nervioso, pero cuando casi llamo a un exorcista es en el momento de acercar el bote a su cabeza y rociar (con la mayor prontitud, dado el berrinche que se avecinaba). Se revolvía, gritaba, «nooo, mamá, ¿¿poqué??, muy mal, mamá, fatá».

 

Una ves tranquilizado, con ayuda de un cepillo le alboroté el ‘melenamen’ -que dejé sin cortar un mes, para el disfraz-, sí, amiguitos, hasta estos extremos llega mi majadería maternal.

 

Hasta la próxima, mi muñequito diabólico y yo devolvemos la conexión

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8 comentarios en «DE DISFRACES Y HALLOWEEN»

  1. Con el del año pasado de murciélago me encanta, estaba para comérselo!!! Y el de Chuky es total!!!

    Yo la verdad que tengo suerte porque han salido a mi y la jarana de disfrazarse les encanta, pero en halloween no he sido muy original. Primer año: fantasma y calabaza. Segundo año: esqueletos, y este año que eligen ellos quieren de esqueletos otra vez… que le voy a hacer.
    Pero en carnaval el año pasado fueron de Mario y Luigi jejeje

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    • Mi hijo este año quiere ir de Simon (el de los Kiss).
      Como va a baile, estoy mirando cómo tunear unas mayas con lentejuelas.
      Se está aprendiendo una canción para meterse en el personaje.
      Tres años tiene la criatura y sus decisiones son así de solemnes, jajajaja.
      Un abrazote!!

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    • Calla, calla, algún día contaré el quebradero de cabeza que me supuso hacer un disfraz de bebi (la oveja mascota de la clase), para que después el disfraz fuera de fresita, con bolsas hecho en clase, todosiguales.
      Y yo seguía poniendo pompones… Jajajaja
      La horas que eché convirtiendo el muñeco de nieve del año anterior en una oveja con medias de colores y flequillo.
      Un abrazote!!
      Ah, y ponle algún distintivo, no te lleves a otro!!

      PD: Daban pena con las bosas y una diadema de cartón en la cabeza simulando el rabito.

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  2. Ja, ja, ja… ¿Cuántas historias podrían escribirse con esto de los disfraces? En mi caso, los niños ya superaron la decena de años y ya no tengo que calentarme la cabeza. Pero recuerdo el follón del disfraz y no digamos si el mismo era una manualidad que se desmontaba al pisar la calle. Pero estos son los recuerdos que nos llevamos a nuestro puerto USB de la felicidad. ¡Saludos!

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    • Tú es que ya juegas en modo experto!!
      Cuando éraamos pequeños molaba más, era todo un acontecimiento, un hecho lo suficientemente importante como para inmortalizarlo con la cámara.
      Y es que, llevaba un trabajazo, recuerdo a mi madre haciendo patrones y cosiendo el disfraz de turno.
      Ahora, como bien dices, si no queremos que se desarme el disfraz al salir de casa… Y no nos sobra tiempo para currarnos uno… Tenemos que recurrir al chino, eso sí, serán inflamables, poco originales o espantosos, pero los niños van todos uniformados hasta en Halloween.
      Un abrazote, David!!

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