DE BEBÉS Y COLORES

 

Hoy quería hablaros de las dichosas ocurrencias de nuestros retoños y cómo tienen la facilidad de soltarlas en el momento menos oportuno. De cómo esos pequeños ‘librepensantes’ e inteligentes personitas nos sorprenden con su apabullante sinceridad. Cómo nos pueden abrir los ojos de la forma más divertida y espontánea.

 

Es más que probable que alguna una ocasión tu hijo te haya dejado ‘ojiplática perdía’, no solo por lo rápido que aprende, por cómo repite algún comentario (más o menos oportuno), sino que hay veces que lo el enano dice sobrepasa tu entendimiento.

 

Y es que resulta que ultimamente, mi pequeño tirano por arte de birlibirloque se ha convertido también en ‘racista’.

 

Os preguntaréis cómo puede una madre amorosa y devota de su ‘pancibola’ puede de forma tan tajante soltar semejante afirmación. Pues en parte lo digo de broma -aunque con cierta preocupación-. Si bien es cierto que los peques tienden a clasificar (casi de forma enfermiza) los juguetes y demás utensilios que se encuentran por casa, calle, parque… O cualquier lugar en que se encuentren con trastos variados y antetodo manejables -ya le gustaría poder clasificar y ordenar los árboles-. Total, que les ‘mola’ organizar por clases, tamaños, colores…

 

Y a este punto quería llegar, los colores

 

Ahora resulta que de sus amiguitos del parque (que sin ánimo de ofender, parece la ONU) unos “gutan” y otros “no gutan”. Pareciera algo normal, los enanos son cambiantes en cuanto a gustos -a veces, en cuestión de minutos algo les encanta ya continuación lo odian-. Pero lo curioso del tema, es que no quiere jugar con “niños magones”, con os demás sí, pero con marrones, rotundamente NO.

Pero la tontería llega al extremo de un de las ‘cuchufletadas’ que más le gustaban “Vamos Bebé” Donde se narran las peripecias de Bebé y su amiga Sofi, mientras tu hijo en cuestión va interactuando con los personajes para ayudarles con sus ‘movidas de bebés’. Hay multitud de dibujos por el estilo, pero sus favoritos son “Leo el pequeño camión” y “Vamos bebé” (del que lleva siendo fan casi desde que era capaz de fijar la mirada).

 

Bien, pues ahora no le “guta” y ha pasado de ser “vamos bebé” a “mete bebé magón, fuea, a da calle”

 

Estos comentarios, como bien os imaginaréis, los suelta a gritos y si hay bastante público.

 

Otro día ya os cuento otro tipo de ‘consejos’ y aportaciones varias que hace a los incautos transeuntes sobre sus peinados y su peculiar forma de entender la moda.

Si van poco o muy abrigados

 

“te tenes que poné godo y mufanda, poque hace fío”.

 

Si su pronunciación es la correcta (ésto básicamente se refiere a extranjeros)

 

“Haban mal, pedo jugan bien”.

 

Y demás cosas que aunque tengan su gracia te hacen poner colorada en más de una ocasión.

 

Os dejo un apunte sobre un libro que me han recomendado (y aún no he comprado ni leído, aunque sí le he echado un ojo).

 

El libro en cuestión “Frases célebres de niños 2” creo que pertenece a la editorial Aguilar, y desde su web puedes leer el primer capítulo, ahí encontrarás una selección de frases ocurrentes y como muestra un botón:

 

David, 4 años: Mirando el Guernica de Picasso, dijo: «Pero ¿qué desorden es éste?».

Irene, 9 años: Una noche estaba durmiendo con su madre y le dijo la niña muy seria: «Mamá, eres como una rosa». Y su madre, emocionada, preguntó «¿Por qué, cariño?». Y ella respondió: «Porque te pinchan las piernas como si tuvieras espinas».

Almudena, 4 años: Estaba Almudena jugando y su madre estaba tumbada en el sofá viendo la tele cuando llamaron a la puerta. Su madre le dijo: «Almu, abre, que es tu padre». Y Almudena le contestó: «Abre tú, que es tu marido».

Patricia, 4 años: Patricia se perdió un día en un centro comercial, se acercó a un guardia de seguridad y le dijo: «Perdone, se han perdido mis papás». Y él le preguntó: «¿No te habrás perdido tú?». Y Patricia contestó: «No, no, yo estaba viendo los juguetes».

Mario, 4 años: Una noche llamó a su padre desde la cama llorando porque había tenido una pesadilla y su padre le dijo: «Las pesadillas son un sueño feo y, si piensas en lo que más te gusta, soñarás con algo bonito. A ver, ¿qué es lo que más te gusta del mundo?». Y Mario dijo llorando: «¡Las tetas!».

Claudia, 6 años: Claudia le preguntó un día a su madre: «Mamá, y Jesús en el cielo ¿está en la cruz o está suelto?».

Cristina, 7 años: Ésta es una nota que Cristina les dejó a sus padres un día que la castigaron: «Queridos padres: Me voy de casa porque no me merezco vivir aquí. Un beso, Cristina. Estoy en el garaje, adiós».

Pablo, 5 años: Un día le dijo a su madre: «Mamá, ¿sabes cuál es mi mayor tercer deseo? ¡Comerme un melón entero!». «¿Y el primero y el segundo?», le preguntó su madre. Y Pablo dijo: «¡Todavía no lo he pensado!».

María, 5 años: Un día le dijo María a su madre: «Mamá, ¿sabes qué es un hongosexual?». «No, mi vida, ¿qué es?», le preguntó su madre. María contestó: «Pues es como un guay, pero que le gustan los chicos».

Alejandro, 5 años: Alejandro estaba en la piscina con su padre tomando el sol y le preguntó de repente: «Papá, si yo me pongo muy moreno, ¿seguiré hablando español?».

Paco, 8 años: Un día que estaba lloviendo muchísimo, la hermana de Paco comentó: «Esto parece el Diluvio Universal». Y entonces dijo Paco: «El Diluvio Universal, y yo sin conocer el amor».

Iván, 6 años: «Los mayores son fuertes y no lloran de dolor… Lloran de tristeza, de amor, de cebolla…».

Pilar, 5 años: El día que cumplía 5 años, cuando se despertó por la mañana, le dijo a su padre: «Papá, yo no me noto nada, pero, ¿ya sabré leer?».

Jordi, 6 años: Ésta es la nota que le dejó Jordi al Ratoncito Pérez: “Hola, Ratoncito Pérez, ce me ha caído el diente. Perdona, mala noticia, me lo he tragado y no puedo darte el diente. Pero te haré un dibujo”.

Rodrigo, 5 años: En una comida vio que su madre estaba tomando vino y le dijo: «Mami, estás tomando vino… Tú verás… no podemos conducir por ti».

Hasta la próxima, mi políticamente incorrecto retoño y yo, devolvemos la conexión.

falta de sueño, dolor y decir tonterías
La maternidad
La Marujer

DE DOLORES E IDAS DE OLLA

No sé qué saldrá de aquí, por aquello de que esta ‘semanuca’ he dormido como diez horas en total porque estaba haciendo cosas.
¿Cosas nazis?
Pues no, precisamente nazis no eran.
¿Soviéticas? Probablemente. Pero ‘Nationalsozialismus’ definitivamente no. (…)

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para que llore el mío, que llore el de otra
La maternidad
La Marujer

DE ABUSONES Y PARDILLOS

Hoy os quiero hablar de la tendencia a pensar que sobreprotegemos a nuestros vástagos. Y puede ser, pero me pregunto ¿y qué tiene de malo? Yo misma lo he pensado de más de un niño ‘sobreprotegido’. Esos niños que no se pueden columpiar solos con dos y tres años, por si se caen… Pero ay, amigo, desde que me estrené como madre la cosa ha cambiado. Vives angustiada pensando que le pueden pasar ‘chorrocientas’ mil cosas a tu angelito…

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