DE ABUSONES Y PARDILLOS

PARA QUE LLORE EL MÍO, QUE LLORE EL DE OTRA

 

Hoy os quiero hablar de la tendencia a pensar que sobreprotegemos a nuestros vástagos. Y puede ser, pero me pregunto ¿y qué tiene de malo?

 

Yo lo intento por activa y por pasiva -me refiero, claro, a intentar darle cierta autonomía-. Con sus ya casi dos años, me ayuda a traer las cosas para el desayuno, incluso intenta hacérselo él. Ya recoge su plato, vaso, envase de turno… y lo lleva a su sitio.

 

Aquí he de puntualizar que me ha costado horrores conseguir que la ropa vaya a la lavadora (y no a la basura), la basura a su determinado sitio (los envases a la bolsa amarilla, orgánico a su respectivo lugar-y pañales, que eso si es preocupante que aparezca en un cajón del armario-).

 

Intenta vestirse solo, incluso cambiarse el pañal (en este punto matizo que se lo quita, lo suelta por ahí, se mea donde pilla y, eso sí, luego intenta ponerse un “pañá impito”). Comer ya come “zoíto” (eso sí, con supervisión si no quieres recoger restos de puré de las cortinas). Y ‘chorrocientas habilidades’ más.

 

Bueno, pues resulta que no dejo de escuchar críticas sobre los padres (y sobretodo madres y abuelas) que sobreprotegen a los niños. He de reconocer que incluso yo misma lo he pensado de más de un niño ‘sobreprotegido’. Esos niños que no se pueden columpiar solos con dos y tres años, por si se caen, que no comen solos, por si se manchan…

 

Pero ay, amigo, desde que me estrené como madre la cosa ha cambiado -y no sé si para bien-. Vivo angustiada pensando que le pueden pasar ‘chorrocientasmil’ cosas a mi angelito. Qué digo pensar, visualizo las mil y una forma de que se escalabre, se quede ‘cojito pa toa la vida’, lerdo o qué sé yo.

 

No sé si os habré contado que mi ‘Pancibola’ ha pasado por fases, y cuando digo fases me refiero a un cambio brutal y absoluto de personalidad. Vamos, que porque la cara es la misma, pero su carácter cambia igual que la talla.

 

Tiene épocas en las que no duda en coger lo que quiere, cuando quiere y de las manos (o estante de tienda) que le dé la gana. Sin el mayor problema, ve algo, le gusta, lo quiere, lo coge, si es de otro y no lo suelta… Le casca un guantazo, se lo quita y después se chulea delante del niño en cuestión. Tantas veces le he reprendido esta actitud de abusón de instituto, que le he debido traumatizar y por eso, ha pasado de ‘fase’.

 

En esta ‘pseudopersonalidad’ es básicamente gilipollas, con perdón. Misma situación, en el parque, en el cole, en una tienda… Jamás se le ocurre coger algo sin permiso y menos aún de las manos de alguien. Se queda como alelado mirando el coche, la pelota… (o lo que sea que le haya gustado). Se acerca, pone ojitos al niño (o a mí, según lo que quiera) pero si pasa y/o ni capta las indirectas. Se va a jugar a otro sitio -aunque de vez en cuando se le van los ojillos al juguete ‘de marras.’

 

Pero es que hemos llegado a un punto -espero que con retorno- en el que el ‘pavisoso’ de mi hijo se deja quitar los juguetes (sus más preciadas posesiones). A veces -las menos- se queda tan pancho con cara de circustancia. Otras forcejea un poco y otras le toca llorar. Esto es así. Y me da muchísima rabia, más que antes vergüenza cuando lo hacía él, he de reconocer.

 

Al percatarme de la situación, empecé a hacer la vista gorda si mi ‘Salchicha peleona’ se defendía. A ver si así aumentaba su seguridad y aprendía a decir NO.

 

A Pablo le va quedando claro que no se pega y no se quitan las cosas, pero ni él ni nadie. Y muy hartito le tienen que tener para que suelte la mano.

 

El otro día en el parque, mientras jugaba a “coches bum, bum, pumba” con un ‘compiparque’ y yo hablaba con su madre a una distancia prudencial… Veo que viene un niño de unos cinco o seis años (con más brazo que yo), se acerca a estos dos y sin mediar palabra intenta quitar su cochecito al ‘compiparque’, pero como pone resistencia, va a por el del mío. Se lo arranca de las manos ante la resignación de Pablo, y mi cara de asombro.

 

En fin, mi niño llorando y yo sin saber qué hacer. ¿Me iba a buscar al “abusón” y le explicaba las cuatro cosas que le deberían haber explicado sus padres. O me quedaba a consolar a mi hijo?.

 

Sobra decir que se me aceleraron las ‘pulsis’, se me hinchó la vena y ni me lo pensé. Cogí a Pablete y mientras le consolaba con abrazos (‘mimos mágicos de madre’ de esos que todo lo curan). Y me fui directa a por el ‘abusón’, le pregunté si le había quitado el coche al niño pequeño que llevaba llorando en brazos. -El pobre niño no sabía dónde meterse-. Lo reconoció y le “sugerí” que pidiera perdón a Pablo (exactamente igual que lo he hecho cuando ha sido mi niño el liante. Pero oh, sorpresa, el niño ‘abusón’ parecía estar solo).

 

Ante situaciones así me sale un instinto ‘madrujil’ que me sorprendo yo misma, cuando le espeto a algún crío: “Ya os he avisado, salid de la zona infantil. El balón queda confiscado. Si tienes algún problema que venga tu madre y me lo diga”.

 

No sé yo si gestiono bien esto de la educación, tan pronto se me sube a la chepa con sus “no, no quero. Yo zolito. Zoy mayó. Séntate aquí, mamá. Eto no guta Pabo. Poque no” (y su versión: “poque nolagana”)… Y un larguísimo etcétera de frases que desprenden mucha rebeldía y negatividad -que diría Louis Van Gaal-.

 

Y aquí es donde me pregunto: ¿Le estaré sobreprotegiendo, ‘malcriando’, consintiendo…?. La vida no siempre será un camino de rosas, y mi niño tiene que aprender a defenderse, porque no siempre va a haber un adulto que medie, un niño mayor que le defienda… Porque me parte el alma ver que hacen daño a mi ‘Pancibola’ y no puedo evitar mediar.

 

Es duro ver que tu hijo va de ‘malote’ por la vida. pero es durísimo ver que es tu pequeñín el que ‘pilla’.

      Hasta la próxima, mi ‘niño apio’, ‘la salchicha peleona’ y yo… Devolvemos la conexión.

de bebés y colores vamos bebé
La maternidad
La Marujer

DE BEBÉS Y COLORES

Hoy quería hablaros de las dichosas ocurrencias de nuestros retoños y cómo tienen la facilidad de soltarlas en el momento menos oportuno. De cómo esos pequeños ‘librepensantes’ e inteligentes personitas nos sorprenden con su apabullante sinceridad. Cómo nos pueden abrir los ojos de la forma más

Seguir leyendo »
su primer te quiero mamá
Vida marujer
La Marujer

SU PRIMER “TE QUIERO, MAMÁ”

Y CÓMO ESAS PEQUEÑAS COSAS HACEN QUE TODO MEREZCA LA PENA
Es viernes, dejé a mi ‘pancibola’ en el cole, limpié un poco la casa, pero no se me quita la ‘sonrisota’ de la cara. Y es que resulta, que después del desayuno, mientras le sacaba de la bañera, mi niño me ha dicho: “TE QUIERO, MAMÁ”. (…)

Seguir leyendo »
 

4

avatar
  Marca para enterarte de las respuestas a tu comentario  
Más nuevo Más antiguo Más votado
Notificar sólo de...
Madredetres
Madredetres

La rabia es muy natural, mis dos hijos mayores les pasaba lo mismo que al tuyo en la segunda fase se quedaban parados, vamos fatal. Espero que el pequeño no me salga así, sino un punto intermedio entre abusón y atontao, jeje. Besos.

Hijos Manual
Hijos Manual

Gracias por el post, a ver si alguna madre de abusón se da por aludida, yo estoy licenciada en abusones porque mi hijo era blanco de todos, y gracias a Dios ha aprendido a pararles los pies el solito, con algún consejo.